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Mujer: el Vicks Vaporub te lo pones tú

Un hombre está en cama, con gripe. Su mujer, con una gran sonrisa, le aplica en el pecho Vicks Vaporub. El marido siente un alivio inmediato y ya respira mejor. En la siguiente escena, es un niño el que está en su cama también constipado (es una casa tomada por los virus) y la misma mujer, su madre, le unta el ungüento con la misma alegría. El pequeño se duerme tranquilo. En la última secuencia, la esposa solícita y madre entregada aparece en la cocina (acabáramos), también enferma. Está sentada en una silla y hace vahos, ella sola, con Vicks Vaporub. Moraleja del anuncio que emiten todas las televisiones: si eres mujer, te cuidas sola.

Da la casualidad de que vi este anuncio, hace pocos días, mientras miraba la tele con mi hija. Las dos, al llegar al final, nos miramos la una a la otra entre atónitas e indignadas. La mujer cuida de todos, y lo hace con una sonrisa, aun estando enferma, pero luego nadie se preocupa de ella. Nos han inculcado tanto ese papel de cuidadoras universales que, hace unos años, seguramente ni mi hija ni yo nos hubiésemos inmutado ante el anuncio. Algo bueno ha ocurrido en las últimas décadas para que una treintañera y una cincuentona salten del sofá al unísono para protestar por la imagen que la publicidad sigue dando de las mujeres. Por lo menos, ambas coincidimos en que algo no funciona como debe en ese anuncio.

La concienciación, la información, las campañas, el debate... todo es imprescindible para que la mujer avance hacia la igualdad real. Y la publicidad no puede quedarse atrás. A partir de ahora, y sea cual sea su sexo o su rol familiar, que cada uno se unte su Vicks Vaporub. Todos respiraremos mejor.

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