10 de febrero de 2019
10.02.2019
Tribuna

Silencio recaudatorio contra las concertadas

10.02.2019 | 02:45
Silencio recaudatorio contra las concertadas

Los colegios privados con conciertos públicos solicitan un donativo a las familias como compensación por la calidad de la enseñanza que van a recibir sus hijos. Esta práctica está extendida y es objeto de controversia desde hace años. Pero de acuerdo con la ley educativa de 2006 (LOE), estos centros no pueden cobrar cuotas a los padres a cambio de su escolarización, porque ya reciben financiación pública.

Sin embargo, en los últimos años, debido a los recortes presupuestarios, las subvenciones se redujeron casi un 5% (unos diez millones), lo que representa un 60% del dinero que obtienen estos colegios. Como consecuencia de la reducción de presupuesto, las concertadas decidieron completar esos ingresos pidiendo a los padres aportaciones voluntarias desgravables en la declaración de la renta. En este sentido, el pasado 5 de febrero, la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, informaba a los contribuyentes sobre el cambio de criterio: los padres no tienen derecho a deducirse estos pagos en su declaración de la renta. Las aportaciones en estos centros son "falsas donaciones" al estar vinculadas a la escolarización del alumno.

"Hay una contraprestación detrás. Los pagos se abonan de septiembre a junio, mientras el niño está escolarizado, y en igual cuantía por cada hijo en el centro escolar", afirmó Montero. Según la ministra, la fórmula para corregirlo es muy sencilla: "Tan solo habrá que hacer una declaración complementaria". A tal efecto, el contribuyente estará obligado a regularizar su situación fiscal abonando las cuotas no prescritas. Lo que significa que la AEAT podrá reclamar a los padres, con carácter retroactivo, las cuotas de hasta cuatro años atrás. ¡Cuatro!

El comportamiento de la AEAT es sospechoso. Si esta práctica se ha extendido a lo largo de los años y el contribuyente ha actuado de forma equivocada todo este tiempo, ¿por qué motivo el Fisco no se ha pronunciado antes?

Si la Administración tenía conocimiento de dicho error, ¿por qué no informó con anterioridad al contribuyente? Todo nos lleva a pensar que existe un afán recaudatorio por parte del erario público. La realidad es que Hacienda siempre se entera de todo, pero es mucho más cómodo informar casi cuatro años después para ingresar el doble.

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