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Pilar Garcés

El desliz

Pilar Garcés

Leticia Dolera en su campo de nabos

El despido de la actriz Aina Clotet por quedarse embarazada tiene mala justificación, pero la que ha ofrecido su empleadora resulta directamente delirante viniendo de una activista feminista

Dos semanas ha tardado la actriz, directora y guionista Leticia Dolera en dar explicaciones sosegadas sobre el escándalo suscitado por la acusación que le dirigió la intérprete Aina Clotet, quien reveló que la también activista feminista la despidió de la serie de televisión que prepara por quedarse embarazada. Ahora que el proyecto para Movistar+ ha concluido y no peligra, y los ánimos se han serenado, Dolera enhebra en su defensa una serie de tristísimos argumentos, mitad técnicos, mitad económicos, pero ninguno relativo a la lucha por la igualdad de la que es adalid. Me gustaba más la espontánea profesional que le largó a Joaquín Reyes en la gala de los Goya aquel vitriolo de "os ha quedado un campo de nabos monísimo", que esta miembra del establishment que necesita tres folios y quince días para explicar lo inexplicable: que ella, que ha escrito un libro sobre feminismo y que se dedica a difundir la buena nueva del #MeToo como parte de su trabajo remunerado, ha discriminado a una compañera especialmente vulnerable. En una situación difícil, ha hecho la misma elección fácil que justificaría cualquier machirulo de los que abomina, los motivos son lo de menos. No es que su desliz invalide su trabajo, pero qué queréis que os diga, chicas, no sé si me apetece mucho ver qué le pasa al personaje encinta de Déjate llevar, descrita como una serie realista que habla sobre la mujer y sus cuitas, pero que expulsó sin miramientos a la preñada Clotet. No me gusta la conciencia ficción.

Las mujeres somos la pesadilla hormonal de cualquier industria, y de toda actividad económica. No solo tenemos hijos, sino que encima los cuidamos. Así no hay quien afronte un proyecto complicado. Así no hay quien cumpla objetivos, gane dinero y respete los calendarios. Las mismas razones que da Leticia Dolera para despedir a su actriz embarazada te las puede ofrecer un jefe de almacén para echar a una reponedora de supermercado, un jefe de servicio para prescindir de una cirujana, o un jefe de sala para mandar a su casa a una camarera. Los bombos son una pesadez para las empresas y el feminismo una teoría que cuesta mucho esfuerzo llevar a la práctica. La coherencia puede asumirse solo si no nos cuesta dinero, y las gestaciones suponen un extra económico y organizativo. Estamos hartas de verlo y de sufrirlo. La elección entre la embarazada y la que no lo está, entre la que tiene hijos y la que no los tiene, suele ser la misma la haga un hombre o una mujer. Se puede adornar con el lazo lila, pero eso no convierte la realidad en algo más digerible para las descartadas en función de cómo esté su útero. El feminismo de salón no resuelve los problemas de las mujeres.

Termina su autoexoneración Leticia Dolera proponiendo que la polvareda por la marginación y el arrinconamiento que ella misma ha infligido a Aina Clotet sirva como una oportunidad para hacer una reflexión "colectiva, constructiva y rigurosa" sobre cómo la maternidad afecta a las profesionales del cine. Esta mujer es de traca. No nos preguntemos qué va a hacer ella por el feminismo, sino si podrá seguir exprimiendo la marca en su beneficio. La reflexión, querida, la hicimos hace dos semanas y su conclusión es muy simple: te has portado de una forma asquerosa con tu colega.

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