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Argumentario obsoleto

«Dejar gobernar a quien gana las elecciones es el principal pilar de la regeneración democrática», defendía Pablo Casado, allá por 2016, pero ya no. También sostenía entonces que «un pacto de perdedores es poco regenerador» y pedía reformar la ley electoral para que no hubiese «gobiernos de perdedores». Sin embargo, el líder popular acaba de mudar su estrategia. Después de que el Congreso de los Diputados, hace dos semanas, rechazara una iniciativa del PP para que gobernara la lista más votada, Casado ya no se siente atado a una propuesta programática que su partido defendía desde 2003. «El PP no va a salir con una mano a la espalda» a las próximas citas electorales, aseguró. ¿Qué ha cambiado para renunciar a la máxima de que debe gobernar el candidato con más apoyos? Que el contexto ahora le es favorable, que el PP ya tiene con quien pactar y gobernar, aunque no sea el más votado. Que el PP acaricia el poder en Andalucía, gobernada por el PSOE desde 1978, y ese es un caramelo demasiado goloso, como para rechazarlo. Las encuestas apuntan que la socialista Susana Díaz será la más votada, pero PP y Ciudadanos juntos pueden rozar la mayoría absoluta. Además el partido de Albert Rivera ha arrancado la precampaña asegurando que no volverá a facilitar un Gobierno del PSOE.

Tampoco se puede olvidar que el pasado mes de julio Soraya Saénz de Santamaría se impuso por 1.500 votos a Casado en la consulta a la militancia, pero en la segunda vuelta, donde votaban los delegados del congreso del PP, el ahora líder popular se hizo con el poder orgánico, tras hacer suyos los apoyos de María Dolores de Cospedal y José Manuel García Margallo.

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