03 de noviembre de 2018
03.11.2018
Tempus est iocundum

El Régimen Especial da miedo

02.11.2018 | 21:20
El Régimen Especial da miedo

El próximo partido político que lleve en su programa electoral la propuesta de un Régimen Especial para Balears (REB) debe ser ilegalizado de forma inmediata. Quizás se puede poner en duda la legalidad de esta propuesta, sin embargo, seguro que algún eminente jurista encontrará el artículo de la Constitución, del Código Penal o de la Ley de Partidos que permita tomar esta drástica aunque más que justificada medida.


Mientras se consultan los tomos del Aranzadi en busca de este resquicio legal, las pruebas se acumulan sobre la mesa para argumentar una decisión tan radical. Ahí van las tres primeras:

Comencemos con el hecho de que se trata de una propuesta potencialmente mortal. Cientos de ciudadanos de Balears se mueren de aburrimiento cada vez que desde la tribuna del Parlament o desde el atril de un mitin se anuncian la "inminente" aprobación, los progresos adecuados o los pasos de gigante dados para que el maná caiga de forma graciosa sobre las islas. Es como el cuento de Pedro y el lobo. Tantas veces se ha anunciado que si un día llega nadie se lo creerá.

Una segunda prueba. Mienten como bellacos quienes dan por hecho que Madrid –siempre decimos Madrid, nunca el Gobierno central– aceptará beneficiar a una comunidad que, con independencia de quien sea el inquilino de la Moncloa, es considerada rica frente a la pobre Andalucía de los ERE, los pabellones de la Expo abandonados y el primer tren de alta velocidad español. Si quienes mandan en la sede del ministerio de Hacienda de la muy madrileña calle de Alcalá son además andaluces, léase Cristóbal Montoro o María Jesús Montero, las diferencias en su posición son menores que en sus apellidos.

A lo sumo aceptarán un REB cosmético para lavar la cara y permitir a sus correligionarios isleños que se presenten a las elecciones manteniendo la ficción ante sus votantes. No importa si se llaman Francina Armengol o Biel Company.

Hay una tercera prueba cuya sola mención causa más pavor que los monstruos que se asoman a las calles de medio mundo la Nit de les Ànimes. O Halloween, si quiere parecer un moderno. ¿Quiénes fueron los dos primeros políticos que negociaron un régimen especial para Balears? Jaume Matas y Rodrigo Rato. ¿Dónde están los dos cargos populares? En la cárcel. A finales del siglo pasado el joven y ambicioso president impulsó un Régimen Económico y Fiscal. Era su arma electoral para 1999. Cuando llegó a la mesa del todopoderoso vicepresidente Económico de José María Aznar solo conservó el artículo primero, el que definía el territorio balear. Todo lo demás, incluido lo de Fiscal, quedó reducido a la nada.

No se necesita ser Octavio Aceves o Aramís Fuster para concluir que el Régimen Especial de Balears tiene mal fario.


La consellera de Hacienda, Catalina Cladera, y los grupos de presión que con buena voluntad y convicción respaldan el REB deben dedicar sus esfuerzos a objetivos más asequibles. Diario de Mallorca ha desvelado esta semana que el Gobierno de Pedro Sánchez no tiene ningún interés en atender las demandas de Armengol. La primera razón es que en la capital "creen que todos los mallorquines tenemos yate", en descriptiva expresión de Miquel Ensenyat. La segunda es el nulo peso político de Balears en el conjunto del Estado. La influencia de los ocho diputados por las islas es marginal. La tercera es que, si los baleares se ponen muy pesados, el Gobierno solo está dispuesto a darles migajas.

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