20 de octubre de 2018
20.10.2018
Tempus est iocundum

Alertas de emergencias: tarde y mal

19.10.2018 | 20:43
Alertas de emergencias: tarde y mal
Cientos de miles de habitantes de un archipiélago paradisíaco recibieron a las 8:08 del 15 de enero este mensaje en su móvil: "Alerta de misil balístico en dirección a Hawái. Busque refugio de inmediato. Esto no es un simulacro". El congresista Matt LoPresti explicó su experiencia a la CNN: "Nos refugiamos inmediatamente. Yo estaba sentado en la bañera con mis hijos rezando". Unos 40 minutos después trascendió que todo era un error. Un empleado de la Agencia Estatal de Emergencias pulsó el botón equivocado. El norcoreano Kim Jong-un no trasformaba en tétrica realidad sus bravatas verbales.

¿Qué hubiera ocurrido en Mallorca si las autoridades hubieran emitido el martes 9 de octubre una alerta por fuertes lluvias y riesgo de riadas? Idéntica tragedia a la que deploramos diez días después. Nadie, o casi nadie, se hubiera enterado.


Se ha llorado a los trece fallecidos por las inundaciones del Llevant. Ahora es el momento de analizar los errores y elaborar nuevas respuestas ante las catástrofes que, aunque no las eviten, las palien en el futuro.

María José Guerrero, delegada de la Agencia Estatal de Meteorología, reconocía en Diario de Mallorca, que se "activó tarde la alerta roja". Fue a las 22:01. Las muertes se produjeron en los diez minutos que van de las 19:20 a las 19:30. El procedimiento fue el siguiente: "El predictor de Palma coordinó con el de Barcelona la activación del aviso rojo, y este último tuvo que coordinarlo con el Centro Nacional de Predicción de Madrid". El experto de la capital catalana atiende su propia comunidad, Balears, Aragón y Comunidad Valenciana. Ni Franz Kafka hubiera imaginado tal enredo centralista.

Las advertencias hubiesen resultado vanas incluso emitidas en tiempo y forma. Los responsables de Emergencias del Govern sostienen, sin matices, que "los avisos que envía el centro meteorológico no sirven de nada". Según esta tesis, Bernat, Joana, Biel... y así hasta trece víctimas, estaban condenadas incluso con una alerta roja diligente.

Tenemos una protección civil en mantillas. En muchos Estados de Norteamérica funciona un protocolo de alertas a móviles sobre riesgo de riadas o tornados. Incluso difunde secuestros de menores. Una amplia red de sensores detecta los movimientos telúricos en Japón o en Chile y se advierte a la población del riesgo de maremotos a través de un sofisticado sistema de televisión.


En Mallorca se han alzado voces reclamando lo de siempre: más cemento para desviar el cauce o para agrandarlo. Medidas económicamente inviables para todas las zonas de riesgo. Además, tampoco garantizan la seguridad absoluta.

Sin embargo, lo que ha demostrado la tragedia de Sant Llorenç es que: uno, es necesario mejorar el protocolo de alertas ante las emergencias; dos, hay que desarrollar un método para que los avisos lleguen a la población y tres, se debe formar a los mallorquines, y más si viven en zonas de riesgo, sobre cómo reaccionar cuando reciben una alerta.

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