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Diario de Mallorca

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Ramón Aguiló

Escrito sin red

Ramón Aguiló

Desprecio a la inteligencia

El poder es consustancial con la mentira. Sólo la pluralidad de los medios de comunicación puede asegurar que las mixtificaciones del gobierno de turno no se impongan a la verdad de lo que está pasando. Lo hemos constatado con el gobierno de Rajoy donde los recortes eran reformas, el rescate bancario era un préstamo sin intereses que no deberíamos devolver los ciudadanos, la corrupción eran casos aislados y Bárcenas un hombre honorable. Con Sánchez la impostura sigue.

Cuando la moción de censura, Sánchez aseguró que el objetivo era convocar elecciones. Ya presidente del gobierno dijo que nanay, que iba a agotar la legislatura. El tiempo que resta y mientras lo consientan los independentistas catalanes, se ha convertido en la campaña electoral de Sánchez más cara de la democracia. Que si los estiramientos de Sánchez; que si los besos a Turca; que si el atlético trote por los jardines de la Moncloa; que si postureo en el Falcon; que si las manos de Sánchez, manos generosas, manos solidarias, manos de estadista. Y claro, el viaje en el Falcon para que nuestro presidente cool goce del concierto de The Killers, debía disfrazarse: que su asistencia tenía que ver con la agenda cultural del presidente. Otra mentira vertida sin rubor por la que dijo en los tiempos líquidos de Zapatero que el dinero público no es de nadie.

Del escándalo de las grabaciones de Corinna relatando fechorías de Juan Carlos I, ha salido el gobierno por peteneras diciendo que no va a aceptar el chantaje de Villarejo al Estado, tras la comparecencia del patrón del CNI que, como se esperaba, nada ha aclarado. No era eso lo que la opinión pública reclamaba, una obviedad sin más recorrido, sino saber si el ministerio de Hacienda a través de la AEAT iba a investigar, si se aceptaba la comisión de investigación en el Congreso, si el gobierno, como Sánchez había prometido, haría pública la lista de beneficiarios de la amnistía fiscal de Montoro. Nada de nada. Lo que antes se reclamaba ahora se califica de ilegal.

La derrota parlamentaria del gobierno con motivo de la votación sobre el techo de gasto y los objetivos de deuda y déficit, ha sido despachada por Sánchez diciendo que "lo único que ha hecho la oposición es bloquear una senda de estabilidad" y acusando a la oposición de "golpear el bienestar de los ciudadanos". Quien se ha aupado al poder con sólo 84 diputados, con la ayuda, entre otros, de los que quieren dinamitar al Estado, tiene los santos bemoles de que, cuando la realidad desnuda muestra el escaso apoyo con el que pretende hacer realidad su promesa de estabilidad, proponiendo unas medidas contradictorias con la senda de la recuperación económica, pretende culpar a la oposición.

Otro tanto al socaire del multitudinario salto de la valla de Ceuta. A una consideración lógica de Casado, "no puede haber papeles para todos", y a la exigencia de una inmigración "ordenada y legal", la respuesta del gobierno en la que se aúnan la demagogia del buenismo irresponsable con el afán sectario de demonizar al adversario identificándolo con todo lo abyecto: "Casado y Rivera se alinean con dirigentes xenófobos europeos". En Mallorca, la misma miseria intelectual. El culpable del retraso de la gratuidad del aparcamiento de Son Espases no es el govern que tramita mal el expediente, sino PP y C's que no tragan con la chapuza. Un nivel deplorable.

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