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Diario de Mallorca

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Joaquín Rábago

360 grados

Joaquín Rábago

Salir de la crisis

Los países del euro se felicitan: Grecia ha salido de una crisis que parecía interminable y podrá comenzar en agosto a caminar sin andadores.

Los mercados han disciplinado al Gobierno de Atenas. Hace tiempo que Alexis Tsipras tuvo que dejar de gallear y que tragarse sus palabras. Con los mercados no se juega.

Los acreedores se dicen generosos con Grecia: a la fuerza ahorcan. Se ha concedido al país un período extra de carencia de diez años para que empiece a devolver el capital junto a los intereses de los préstamos.

Pero la troika seguirá vigilante. Continuará supervisando lo que haga el Gobierno griego, pero su control será menos estricto por más que la deuda pública fuese todavía el año pasado de casi un 180 por ciento del PIB.

Al menos el déficit presupuestario, que era de un 15 por ciento de su PIB en 2009, se convirtió el año pasado en un superávit del 0,8 por ciento.

Y la prensa germana incluso se congratula de que Alemania haya ganado 3.000 millones de euros en intereses de los bonos griegos.

Todo eso puede estar muy bien pero qué hay mientras tanto de los ciudadanos de ese país del que nos gusta repetir que fue la cuna de la democracia?

¿Acaso ha acabado también la crisis para ellos? ¿Han logrado recuperar lo perdido? ¿Han vuelto a donde estaban cuando empezó la crisis hace ya diez años?

No lo parece. El PIB griego, por ejemplo, ha caído un 28 por ciento en todo ese tiempo. Y las inversiones lo han hecho en más de un 60 por ciento.

Es cierto que el paro, que estaba al principio de la crisis en torno a un 27 por ciento, ha bajado hasta un 20,7, pero sigue siendo el más alto de la eurozona.

¿Y qué decir de los sueldos y las pensiones, que se han visto reducidas en entre un 20 y un 40 por ciento?

Quienes nacieron después de 1980 ganan hoy como media un 25 por ciento menos que los de la generación inmediatamente anterior.

Hay médicos y profesores universitarios con sueldos mensuales que en muchos casos oscilan entre los 800 y los 1.000 euros.

Como ocurre en España, muchos jóvenes de la que en Grecia llaman ya "la generación perdida" pueden salir a flote gracias a la ayuda de sus padres.

Pero muchos mayores habrán muerto dentro de diez años, y entonces las pensiones serán además todavía más bajas.

A la vista de todo esto, hablar de la salida ya de la crisis parece una broma.

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