Suscríbete

Diario de Mallorca

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Siria, mentiras e indignidades

Siria, el escenario de un drama de proporciones inauditas que tiene lugar a nuestras puertas y que ha dejado ya más de medio millón de muertos, está cargado de contradicciones, de mentiras y de tópicos. Veamos si puede hacerse un poco de luz.

Por un lado, Bachar al-Asad es un personaje con pocos escrúpulos humanitarios, al que le encaja el calificativo de genocida. Pero no es un necio, por lo que es imposible que, cuando tiene prácticamente ganada la guerra civil, utilice armas químicas a pequeña escala para apoderarse de un enclave irrelevante, sabiendo que Trump está al acecho y que el asunto es muy sensible para Occidente. Por otro lado, aunque la biografía de al-Asad sea repulsiva, parece más fácil que sea él, un personaje laico, médico de profesión y formado en universidades occidentales, que sus rivales religiosos y fanáticos, quien encuentre una formula final de estabilidad y de pacificación en el devastado país.

Por último, el papel de Occidente en todo este asunto es sencillamente indigno: estamos asistiendo en silencio a la masacre del pueblo kurdo, que fue el que más duramente combatió a los extremistas del Estado Islámico, por Turquía, un país que nos chantajea con la amenaza de dejar pasar hacia Europa a los refugiados sirios. ¿Qué clase de diplomacia es esa que se practica con tanto descaro desde Bruselas?

Compartir el artículo

stats