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Ritos de paso

La movida, actual

Fai un sol de carallo. Y aquellos hombres buenos, y algunas mujeres, que cantaban en los ochentas, se han convertido en estatuas de sal petrificados en las calles de Malasaña. Quizás por eso Cristina Cifuentes viaja a Marruecos para matricularse en una de las muchas escuelas coránicas de Fez. Es una patología, un muermo, enfermedad equina, esto de los títulos. Pedro Sánchez espera en una esquina de Ferraz con Buen Suceso, a ver si puede preguntarle algo a José Manuel Franco, solo por preguntar. Carolina Bescansa ha tomado demasiadas cañas en "La Manuela" creyendo que Íñigo Errejón es abstemio. Peor Irene Montero, que está a base de agua de Carabaña, y es que vienen dos de camino, a ver cómo se las apaña para darles de comer en el congreso. (¡Qué frase tan machista, qué horror!)

Fai un sol de carallo. Feijóo se siente Urkullo al frente de un PP gallego que cada día se parece más al PNV. ¿O el PNV al PP gallego? A saber. Habría que preguntárselo a Fragabarne y eso no es posible, lamentablemente.

Fai un sol de carallo. Margarita Robles y Rafa Hernando han quedado a comer en "La Ancha", para que no les vean, para pasar inadvertidos: ignoran que ambos son el colmo de la advertencia, casi como un acento circunflejo. Gabriel Rufián se ha matriculado en un parvulario de Colmenar Viejo, siguiendo la recomendación de su compañero Tardà, "es mejor empezar por el principio" aseguran que le dijo para convencerle. Albert Rivera no se cree ni a sí mismo, son demasiados desdecires, demasiadas contradicciones en tan corta vida política como para saber qué es realmente lo que piensa y sobré qué piensa, si es que lo hace.

Fai un sol de carallo, y la presidenta del Congreso lo repite porque ya está harta de que la confundan con la periodista del mismo nombre. La periodista del mismo nombre está encantada de que la confundan consigo misma y con cualquiera, con tal de que la menten y le dejen repreguntar antes de preguntar. Todas, sin embargo, están contentas, no es para menos.

Fai un sol de carallo. Mariano Rajoy se muere de risa con todo esto, mientras da espásticos paseos por los jardines de la Moncloa. Antes de ser presidente, lo hacía cerca de mi casa, coincidíamos en la misma actividad y nos mirábamos sin saludo, todo muy galaico.

Fai un sol de carallo y es que parece que ya no solo es primavera en "El Corte Inglés" sino también en la Hispania Citerior y Ulterior. Ya era hora.

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