15 de agosto de 2017
15.08.2017
Diario de Mallorca

Nuestras propias vergüenzas

14.08.2017 | 22:48
Nuestras propias vergüenzas

Lunes, 7 de agosto de 2017. La Fundación Adolfo Hitler, con sede en Berlín, como todos los veranos, abre la puerta de la residencia de descanso de la familia Hitler, en el Berghof, en los idílicos montes bávaros, ubicado en la municipalidad de Berchtesgaden, para que pueda ser visitada por todos; el presidente de la Fundación Adolfo Hitler, en manifestaciones a la ZDF se enorgullecía de poder hacer llegar a la juventud alemana los valores y virtudes del führer, cuyas obras todavía nos iluminan y además se mostraba sorprendido de que aún hoy en día se diga que Hitler mataba a gente, cuando ni tan siquiera firmó en su vida una sola condena de muerte ni dictamino que fuera conmutada. Fin de la noticia.

No, no se han equivocado de periódico, no les hemos colocado dentro de este, nuestro rotativo, un artículo de algún diario capitalino, pero no me negarán que algo les ha desasosegado la ficticia gacetilla. Casi seguro que a algunos de ustedes, mientras la leían, les ha provocado un sobresalto y se habrán preguntado ¿cómo es posible que exista una Fundación Adolfo Hitler en ésta Alemania de ahora, en ésta Europa de nuestros días, que gestiones la antigua casa de descanso del dictador germano y que, además, se pregonen en ella loores y alabanzas a las bondades de aquel cabo de Bohemia? Si ya se ha recuperado del soponcio, y aprovechando que con estos calores se está más fresquito en casa, que en cualquier otro lugar y les propongo un pequeño ejercicio de magia; agarren el texto de la insensata "noticia" y hagan desaparecer, en primer lugar, del sequito de la palabra "fundación", el nombre del nacido austriaco canciller alemán desde 1933 hasta 1945, y sustitúyanlo por el de Francisco Franco; denle el cambiazo al nombre de la antigua capital de Prusia y pónganle la del reino de España; hagan un pase mágico y trasformen el nombre de Berchtesgaden, que en verdad se sitúa en unos parajes deliciosos, que los a los tiranos su mala entraña no les convierte en tontos, y escriban en su lugar el del municipio gallego de Sada, y casi por último procedan a trocar lo del Berghof por un más nuestro Pazo de Meiras y como gran finale, trasunten lo de " führer" por lo de "caudillo"; y tendrán una ficción extranjera convertida en una realidad nacional, verán que lo que se aparece increíble es muy cierto y está entre nosotros.


Y ahora, con la realidad ante ustedes, repítanse la pregunta: ¿cómo es posible que exista una Fundación Francisco Franco en esta España de ahora, en esta Europa de nuestros días, que gestiones la antigua casa de descanso de nuestro dictador y que además se pregonen en ella loores y alabanzas a las bondades de aquel Franquito, como le llamaba Millán Astray? Si ya se han hecho la pregunta y no consiguen hallar la respuesta me permitiré facilitarles, sino una respuesta, si una explicación; en Alemania una Fundación Adolfo Hitler, está simple y llanamente prohibida por que existe una ley que dice que no se puede hacer apología del fascismo, que tantas tragedias y sinsabores atrajo sobre los alemanes de aquella época, quienes fueron las primeras víctimas de aquel letal régimen, y aquella ley se cumple, por la simple razón de sus gobernantes la hacen cumplir; una muestra: hace unos años, creo recordar, que a un turista, no sé si canadiense o estadounidense, le impusieron una multa por el solo hecho de hacer el saludo nazi, a modo de souvenir fotográfico, en las escaleras del Bundestag berlinés.

Como argumento el ilustre presidente de la Fundación Francisco Franco nos regala una última boutade que él considera definitiva: Franco gano la guerra, como si tal hecho diera una especie de marchamo de bondad; el razonamiento tiene la misma pobreza intelectual que el mantener que como Stalin gano su guerra no se le pueden achacar maldades; o peor aún, es como decir que si Hitler, que dicho para información del portaestandarte franquista, accedió al poder por métodos estrictamente legales en su país, hubiera ganado la suya, no se le podría llamar a responsabilidad de las muertes de los campos de exterminio. Sencilla y sangrantemente ridículo.

Aquí, tal parece que también existe una legislación por el estilo, pero simplemente no se cumple, y ello por parte de la misma gente que dice que si no hay cumplimiento de la ley no hay democracia y que, como no podría ser de otra manera, trae a colación aquello de que nadie está por encima de la ley, tan mentado últimamente por estos lares. Pues tal parece que no es así; que hay personas que si están por encima de la ley, de la de memoria histórica y del propio Código Penal hispano, que hay a quien se le permite saltarse la ley a la torera, al que se ve desde la Xunta de Galicia y desde el Gobierno central, con ojos generosos, que proponga hacer del Pazo de Meiras un think tank, para mozalbetes del brazo en alto y la gallina en la bandera, sobre las delicias franquistas, algo así como un master en dictadura, con el sonrojo añadido para todos que la dicha fundación con el nombre del dictador, este no austriaco, sino ferrolano, tal parece que es o ha sido ayudada financieramente por todos y cada uno de ustedes, de nosotros, vía impuestos.


Y todo ello me conduce a expresar una duda personal: si la ley debe cumplirse en Cataluña, como bien dice el presidente de la nación del presidente de la Generalitat, ¿por qué ni el presidente Feijóo, ni por supuesto el pontevedrés Rajoy no la hacen cumplir allí? La respuesta que se dé a la cuestión podrá ilustrarnos de si aquellos gobernantes desean una España unida solamente, o la prefieren además digna, porque también en este caso hace falta dignidad y justicia.

*Abogado

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