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Cafè Es Pes de sa Palla, ¡eureka!

Desde hace décadas, en Esment se tiene claro que la participación de la persona en el proceso de producción es clave para mejorar

Algunas grandes historias son fruto del azar. Que a Newton le diera por salir a pasear y plantarse bajo un manzano en el momento justo en que caía un fruto, seguro que fue azaroso. Que el día en que Arquímedes estaba inspirado para relacionar líquido, densidad, corona y oro se le pasara por la cabeza darse un baño, tuvo que ser casual (de lo contrario no habría salido desnudo gritando "eureka" por las calles de Siracusa). Grandes amores (y algunos desamores) surgen cuando dos personas están en el lugar y momentos adecuados y, por supuesto, les da por mirarse. Encontrarte a un amigo en una calle por la que jamás vas, que trabaja en una empresa estupenda en donde, oh, casualidades de la vida, hay una vacante muy adecuada para tu perfil es una suerte como la copa de un pino.

El que a día de hoy más de 300 personas de Amadip Esment Fundació tengan una actividad relacionada con la alimentación es casualidad. Que jóvenes, y no tan jóvenes, disfruten de una ocupación con sentido, se sientan realizados con lo que hacen, pasen sus jornadas en espacios abiertos, transparentes, bonitos y pensados para disfrutar, que tengan una oportunidad para formarse, puedan optar a un puesto de trabajo en una empresa del sector, disfruten del trato directo con clientes y hagan visibles, integren y pongan en valor sus diferencias es el resultado de un momento de chiripa. Primero fue la casualidad. Después, el esfuerzo, el inconformismo, la ilusión y la confianza en las posibilidades de las personas. Desde hace décadas, en Esment se tiene claro que la participación de la persona en el proceso de producción es clave para mejorar el producto.

La primera sede de Amadip Esment fue en Es Pes de sa Palla. Compartían plaza con la Asistencia Palmesana. Una sociedad cultural, un teatro, un bar, un punto de encuentro. Un miembro de la Asistencia se encontró con el gerente de esta fundación y preguntó: "¿queréis encargaros de esto?". El resto son veinte años de mucho esfuerzo de equipos valientes, con visión, pasión y muchas ganas de trabajar. El Café Es Pes de sa Palla fue el primero en Europa en donde la primera línea se reservó para las personas con necesidad de apoyo. La cocina como actividad dignificante, participativa y placentera. Detrás de un café con leche o unos huevos fritos hay un engranaje en donde nada es azaroso. Cualquier actividad está hecha a medida de la capacidad de la persona. Profesionales que velan que ésta se desarrolle y esté en el lugar que quiere y que puede. Cuando de personas se trata, nada se deja a expensas de la suerte. Veinte años. Suma y sigue.

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