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Antonio Tarabini

Unos momentos confusos pero apasionantes (I)

Los actuales momentos políticos son confusos, pero a su vez se están produciendo profundos cambios. El futuro no está escrito. Desde tal perspectiva resulta necesario y de interés "bucear" en los malabarismos que están realizando las distintas fuerzas políticas, viejas y nuevas, para dar respuestas útiles a los nuevos retos que viven (o malviven) los ciudadanos/as. A través de estas líneas pretendo reflexionar sobre los resultados de dos encuestas recientes, que incluyen no sólo unos hipotéticos resultados electorales, sino también el posicionamiento ciudadano respecto a múltiples cuestiones. La primera es un sondeo realizado por el CIS entre el 1 y el 10 de octubre, coincidente con el conflictivo Comité Federal del PSOE, y el segundo está realizado por Metroscopia (y publicado en El País) entre 7 y 11 de noviembre y por lo tanto posterior a la Investidura de Rajoy.

Los resultados electorales pronosticados por el CIS y Metroscopia son distintos, condicionados por el "momento" político en que se realizaron los sondeos. En ambos sondeos el PP resulta claro vencedor: un 34,5% a comienzos de octubre y 35,7% a inicios de noviembre, posiblemente como resultado de ir recuperando los votos que se habían refugiado en la abstención. Sus socios naturales, Ciudadanos, se instalan en el cuarto lugar, con alrededor de un 13% del voto (12,8% en octubre y 13% en noviembre), no capitalizando pues su adhesión positiva a Rajoy. La suma de los votos de centro-derecha, especialmente gracias a los populares, alcanzan índices cercanos a la mayoría absoluta.

El otro marco electoral, la izquierda y el centro-izquierda, pierde relevancia, sobretodo el PSOE, cuya pérdida de votos no se trasfiere a Podemos, a pesar de que se prevea el ansiado sorpasso a los socialistas. EL PSOE cae en octubre hasta su peor resultado histórico en el CIS: un 17%, casi seis puntos menos que en las elecciones del 26J (en noviembre, un 17,9%). Podemos y sus confluencias se encaraman en octubre hasta el 21,8%, dos puntos más que en julio y siete décimas más que en el 26-J; en noviembre, según Metroscopia, obtendrían un 23,1%.

Pero para evaluar correctamente los resultados globales y de cada partido es necesario analizar otros datos.La primera consecuencia, reflejada en la encuesta del CIS de inicios de octubre, es la vivencia ciudadana de unos tiempos agitados desde el 26J hasta la formación de un nuevo gobierno del PP, concretado en un aumento espectacular del pesimismo político. En julio, un 39% de los ciudadanos valoraban la situación política como muy mala. Este porcentaje ha ascendido en apenas tres meses al 56%. Lo llamativo es que esto no parece ser resultado de una valoración negativa solo de los partidos de izquierda. El aumento del descontento político es generalizado.

Tales inseguridades y perplejidades también se reflejan en la encuesta del actual mes de noviembre, con el gobierno de Rajoy vivito y coleando aunque sea en minoría. Un 82% de los españolitos/as consideran "mala" la situación política y un 74% la situación económica. La perspectiva de un gobierno que ha de negociar todo con partidos que no están en el gobierno también ha rebajado la valoración de los votantes del PP. La mayoría de los españoles cree que el Gobierno no será capaz de pactar temas tales como la reforma de la Constitución (64%), el sistema electoral (63%), el paro (59%) o las pensiones (53%). De momento, Rajoy tiene dificultades prácticas para gobernar. La última muestra es el fracaso en su intento de nombrar al exministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, Presidente de la Comisión Parlamentaria de Asuntos Exteriores, a pesar de que fuera recusado previamente por todos los diputados (excepto los populares) por sus labores de espionaje y otras trapisondas hacia sus adversarios políticos. Visto el fracaso, lo intenta acomodar como Presidente de la Comisión Mixta del Tribunal de Cuentas, pero termina digitándolo como Presidente de la Comisión de Peticiones del Congreso porque para tal presidencia no se requiere el visto bueno del Parlamento.

Pero, a pesar de los pesares, los populares, de momento, son los únicos que pueden gobernar, aunque sea en minoría. La derecha está mucho más unida que la izquierda, el 47,7% de los actuales votantes del PSOE rechaza a Podemos ("con toda seguridad no le votaría nunca"). El sentimiento es mutuo. Por otra parte, el desgaste de la derecha ya tocó suelo un año atrás: el CIS de octubre no sólo pronosticaba una nueva subida al partido de Rajoy, sino que además el PP ha recuperado el nivel de intención directa de voto (sin cocina) que tenía a finales de 2012, antes de que estallase el caso Bárcenas. Y este milagro ha ocurrido al mismo tiempo que en la Audiencia Nacional arrancaban los juicios del caso Gürtel y el de las tarjetas Black.

Es de sobra conocido aquel aforismo que reza "las elecciones no se ganan, se pierden". En mi próxima colaboración me aproximaré a los perdedores.

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