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Juan José Millas

Falta de sentido

Por razones que no vienen al caso, viví durante una época en la casa de un cura cuya "sobrina" dormía en el cuarto contiguo al mío. Pero como ya entonces era insomne, a eso de media noche escuchaba levantarse a la supuesta sobrina de su cama y acudir con pasos quedos a la habitación del sacerdote, donde permanecía hasta el amanecer, momento en el que regresaba a su dormitorio. Cuando nos levantábamos cada uno de nuestra cama, y después de un frugal desayuno, la joven me pedía que le ayudara a hacer la suya, para despejar así cualquier duda acerca de dónde había pasado la noche. Ya entonces me preguntaba yo por el fingimiento. Fingir que vives en una habitación cuando vives en otra, resulta difícil, a menos que cuentes con la complicidad tácita del resto de los habitantes de la casa. La mujer contaba con la mía, y con la del cura, lógicamente, de modo que no había problema, aunque todos percibíamos la existencia de un pequeño desorden. El desorden de la mentira.

Más complicado debe de ser fingir que vives en Andorra y vivir en Madrid o Barcelona. Es de lo que Hacienda acusa a Borja Thyssen, que de este modo se habría ahorrado más de 600.000 euros en impuestos. La "sobrina" del sacerdote hacía como que dormía en un sitio, durmiendo en otro, por amor, de ahí que Hacienda no le reclamara nada. A Borja, que lo hace por dinero, le podrían caer 3 años de cárcel más una multa que multiplicaría la deuda por siete. Significa que el amor está mejor visto que el dinero, incluso en el caso de que haya por medio un cura con voto de castidad. Con todo, lo que más nos interesa de esta historia es el modo en que el hijo de la Baronesa aparentaba hallarse en un sitio cuando se hallaba en otro. ¿Tendría en Andorra un empleado que le deshiciera y le hiciera la cama todos los días? ¿Habrá sacado fotos de las sábanas revueltas para mostrárselas al juez?

En cierta ocasión tuve la oportunidad de entrevistar a la madre de la criatura. Mi primera pregunta fue si la vida era absurda. Tita Cervera dudó unos instantes y respondió que el sentido se lo dábamos nosotros. En otras palabras, que no venía de serie. Borja Thyssen al contrario de la sobrina y el sacerdote del principio, no ha logrado dárselo. Invierte en todo menos en sentido.

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