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Llorenç Riera

La resignada elección de senadores

Los accidentes no obedecen siempre a causas fortuitas. Muchas veces son consecuencia directa de comportamientos que explican lo ocurrido con respecto a la alteración de la normalidad. Lo visto ayer en el Parlament, en lo que vendría a ser el primer pleno ordinario de la nueva legislatura, es un accidente explicable, que incluso se veía venir. Otra cosa es que pueda entrar dentro de los cánones de la justificación. Nunca se había visto a diputados que desconocieran el mecanismo de votación de la Cámara. Algunos miembros de Podemos se atascan en el momento de emitir su voto. Esto es lo que dice su líder, Alberto Jarabo.

Tampoco se había detectado jamás tanta mala gana en el instante de designar a los dos senadores autonómicos en representación del Parlament. La costumbre era hacerlo por asentimiento. Sin embargo, ayer se impuso la votación demandada por Més y Podemos. El Pi se posicionó en contra. De los 45 escaños ocupados en el pleno, hubo 28 votos a favor, 14 abstenciones y 3 votos en contra. Es todo un avance de las distintas fluctuaciones del voto que se producirán a lo largo de la legislatura que empieza.

El socialista Francesc Antich renueva su plaza de senador y, a pesar de lo ocurrido en los últimos días, el popular José Ramón Bauzá, obtiene una plaza inconcebible para él antes de las elecciones y ahora ansiada. Dos expresidents de Balears en la Cámara Alta. En el Senado coincidirán con homólogos de otras comunidades españolas. Este es un debate específico, el determinar si una cámara de representación territorial, ya cuestionada en su estructura actual, debe exponerse todavía más a las críticas al convertirse en albergue de quienes han perdido las elecciones en su respectiva demarcación.

Hay malestar en este sentido y lo escenificado ayer en el Parlament no es más que la última versión de todo ello. Al final, PSOE y PP tuvieron que hacer valer el conjunto de sus votos para que sus respectivos elegidos pudieran entrar en el Senado. Difícilmente volverán a coincidir los dos partidos en el sentido de su voto. Es obvio que buena parte de las diferencias de comportamiento manifestadas ayer con respecto a elecciones anteriores similares, responden a la presencia de José Ramón Bauzá entre los designados.

El anterior president de Balears ha resultado más controvertido de lo esperado en su epílogo, tampoco previsto, al frente de la política insular y del Govern. Incluso en el seno de su propio partido, por haber sido la cabeza visible de la mayor debacle del PP en el archipiélago. Ha tenido que implorar la plaza de senador antes que asumirla como reconocimiento a dignidades adquiridas durante el ejercicio del cargo de president y lo ha hecho con desgana y al precio de renunciar a la dirección regional de los conservadores. La figura de Francesc Antich, por contra, goza de la ventaja del paso del tiempo y el favor del pacto actual. Su elección reincidente es con ello menos controvertida. Son, en todo caso, dos senadores muy diferentes para una época desconocida.

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