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Matías Vallés

Al Azar

Matías Vallés

La "inversión" en Cort

Los palmesanos se han comprado el ayuntamiento más caro de su historia. La promesa de ahorro en parásitos, incumplida antes de empezar a gobernar, se traduce en 300 mil euros adicionales al año. O cien menús diarios para víctimas de la crisis, en el lenguaje explotado electoralmente por los semialcaldes Hila y Noguera. La atención a esta necesidad básica se ha postergado para contratar a cargos como mínimo superfluos. Sin embargo, la izquierda de PSOE, Més y Podemos se refugia en el eslogan postelectoral "no se puede hacer más con menos", que es el lema de los millonarios. La portavoz municipal Neus Truyol, concejal dinástica, habla directamente de una "inversión", otro concepto de inspiración netamente capitalista.

La primera regla para triunfar en política aconseja tomar a los ciudadanos por idiotas, y no me pronuncio sobre la veracidad de esta presunción. Sin embargo, la mayoría de gobernantes necesitan casi un mandato íntegro, para aprender que el poder consiste en burlarse impunemente de sus representados. Por tanto, la chiquillería de Cort muestra una precocidad alarmante. Los habíamos subestimado, al pensar que bastaría con vigilar los errores propios de la inexperiencia. Incluso han cumplido con la premisa del blindaje, pagando generosamente el silencio de la oposición, de la que nada cabe esperar. Sí, lo mismo hizo el PP, pero creo recordar que se hablaba de un cambio radical.

La ecuanimidad exige sopesar los beneficios de la "inversión" en Cort. He leído con desesperación creciente las entrevistas a los miembros del equipo debutante. Compadezco a mis compañeros, obligados a extraer agua de las piedras. Después de exprimir a los concejales, no recuerdo una sola idea novedosa que justifique los 300 mil euros. Basta de pluralidad, transparencia y demás zarandajas conventuales para ganarse el cielo en la próxima. O el Ayuntamiento inversor detalla un decálogo de objetivos concretos y situados geográficamente, o tendremos que concluir que hemos votado a la mayor colección de pícaros de la historia de Palma. No es demasiado pronto para mostrarse categóricos, los ediles progresistas se nos han adelantado.

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