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Llorenç Riera

Los signos iniciales y los planes inmediatos

El Govern Armengol ha comenzando su andadura desistiendo de los recursos presentados por su antecesor contra la derogación del TIL y anulando la Ley de Símbolos. Los consellers fijan sus prioridades y tareas

No hay expresión más drástica de cambio que la ruptura. Es lo primero que ha hecho el Govern Armengol nada más entrar en el Consolat de Mar. Ha roto con los emblemas que fueron santo y seña del Govern Bauzá. Sus máximos exponentes fueron la controvertida Ley de Símbolos que ayer mismo quedó derogada y el TIL, ya inutilizado por los tribunales, pero que ahora se queda sin posibilidad de regeneración alguna desde el mismo momento en que el nuevo Ejecutivo renuncia a los recursos presentados por Bauzá contra su anulación.

Todo muy vinculado a Educación para empezar porque, en buena medida, las circunstancias políticas, sociales y administrativas del momento desembocan, en buena media, sobre este trascendental apartado. El Govern Armengol también ha hecho una primera declaración institucional sobre la LOMCE de la que se deduce que, sin entrar en la insumisión, legal, se hará todo lo posible para amortiguar su efecto. "Medidas claras y flexibles en materia lingüística", este es el camino marcado por Martí March en Educación. El gabinete Armengol tiene entre sus prioridades el definir las formas de expresión entendidas como uso normalizado del catalán. En esto tendrá algo qué decir la Universitat. La responsable de Cultura, Esperança Camps, ha dicho que va a consultar a la UIB para asignar un modelo de idioma normalizado a IB3. Habrá que asignarle también otros elementos dependientes de la pluralidad y el rigor.

Como resultaba previsible, el vicepresidente Barceló tiene la mirada puesta en la implantación de la ecotasa, una prioridad que deberá dotarse de un marco legal nada fácil de estructurar. Sobre el líder de Més recaen cuestiones transcendentes vinculadas al turismo y que le mantendrán en el ojo del huracán. También sobre el mundo turístico ha puesto su primera mirada el conseller de Trabajo, Iago Negueruela. Anuncia un plan de choque para hacer frente a la explotación laboral.

El apartado sanitario empieza, como casi siempre, con controversia. En este caso no podía ser de otra forma desde el momento en que la consellera de Salud, Patricia Gómez, recupera para la gerencia del IB-Salut a su pareja, Juli Fuster. Por otro lado, la devolución de las 20.000 tarjetas sanitarias a los 'sin papeles' debe ir mucho más allá del trámite formal de la entrega, teniendo en cuenta el previsible abultamiento de las ya gruesas listas de espera que comportará.

Por supuesto, sobre todo lo dicho late la necesidad imperiosa de contener el déficit público y mejorar una financiación autonómica injusta, pero a la que el ministro Catalá dio largas después de la reivindicación directa y llana planteada por la presidenta Armengol en el discurso de la toma de posesión. Es una coyuntura que permite pensar que el Govern dispone de mucha ilusión y una notable carga de buena intención, pero tendrá serias dificultades para desplegar la misión encomendada y aceptada. Se acaba la etapa de los signos y los gestos. Ha llegado el momento de poner manos a la obra.

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