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Pedro Da Silva

En corto

Pedro de Silva

Rito funerario prêt-à-porter

El Drácula más terrorífico de la historia ha sido sin duda el gijonés Germán Robles, protagonista de la saga vampirista mexicana, que fue aquel que, estando durmiente en el ataúd, abría un ojo en el momento justo en que iban a clavarle la estaca en el corazón. Sin embargo, la gloria se la ha llevado siempre Christopher Lee, y desde luego al actor londinense no le faltan méritos. Un buen homenaje póstumo a Christopher, habitante de nuestras peores pesadillas (y tan nuestro, por tanto, como los mejores sueños), sería recordar esta noche, antes de dormir, la escena más siniestra de su Drácula, rebuscando entre las que tengamos archivadas. Luego sólo queda dormirse y esperar a que ese último recuerdo reviva en nuestros sueños, y Drácula se pasee por los salones más oscuros de nuestro castillo interior, que el gran Christopher ha contribuido tanto a poblar de horror del bueno.

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