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A Rajoy no le basta con el PIB

Poco después de los comicios del día 24, el ministro de Industria, José Manuel Soria, fue el más gráfico al describir los resultados del Partido Popular: "Hemos ganado las elecciones municipales en toda España y es una buena noticia, pero me temo que es la única buena noticia que hay". Tras conquistar gran parte del poder local en 2011, el partido gobernante puede perderlo en función de cómo evolucionen los pactos post-electorales (con especial gravedad, si se confirman, las plazas de Madrid y Valencia). ¿Y cuál ha sido la reacción de Rajoy? Pues, tras su intención inicial de "no mover el tablero", el rechazo de algunos barones territoriales ha obligado al presidente a afirmar que podría realizar cambios en la cúpula del partido (léase, la secretaria general y también derrotada en su feudo de Castilla-La Mancha, María Dolores de Cospedal), aunque "poco a poco".

Y es que al PP le ha fallado la estrategia que venía manteniendo para ganar en las elecciones previstas para finales de noviembre. Rajoy y su equipo llevan meses fiándolo todo a que el crecimiento de los últimos meses (y su posterior traducción en empleo) volverían a convencer a amplias capas de la población de que los "populares" son el partido adecuado para gestionar España S. A.

Pero la corrupción y el hecho de que la mejora macroeconómica no sea percibida por buena parte de los votantes ha dañado las expectativas del partido gobernante. Puede encontrar "consuelo" en que su amenaza por el centro (Ciudadanos) no ha obtenido un resultado tan elevado como avanzaban las encuestas. Pero el panorama se ha complicado para una formación que puede verse apartada del poder si cuajan las alianzas de izquierdas que pueden forjarse en autonomías y consistorios. Así que la partida sigue abierta de cara a final de año€ pero con menos margen para Rajoy.

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