Asus 91 años, el que fue consejero de Seguridad Nacional con Richard Nixon, Henry Kissinger, sigue siendo el realpolitiker que fue siempre y que propició el histórico acercamiento de Estados Unidos a China tras un cuarto de siglo de clara hostilidad. Es significativo que, al igual que el también nonagenario excanciller alemán Helmut Schmidt, Kissinger se muestre hoy mucho más comprensivo con la Rusia de Putin que, por ejemplo, el exministro alemán de Exteriores y exdirigente "verde" Joschka Fischer, quien aparece hoy a su lado como un halcón.

Aun reprobando la anexión rusa de Crimea por "desproporcionada" y contraria al derecho internacional, Kissinger critica a Occidente, es decir tanto a su país como a la Unión Europea, por no haber "entendido" el efecto que iban a tener sobre Moscú las negociaciones para un acuerdo económico entre Ucrania y la UE y las manifestaciones en la plaza Maidán, de Kiev. Para Kissinger, con los Juegos Olímpicos de Sochi, en los que invirtió decenas de miles de millones de rublos, Rusia "quiso presentarse como un país avanzado que miraba a Occidente y a su cultura, que incluso se sentía parte de él", pero la actitud de europeos y norteamericanos provocó una reacción adversa.

"Ucrania tuvo siempre una significación muy especial para Rusia, y no haberlo reconocido resultó fatal", ha explicado el veterano político estadounidense en declaraciones al semanario Der Spiegel, aunque agregase que no hay que aceptar sin más la anexión de Crimea y la escisión del Este de Ucrania. Tampoco es partidario Kissinger de la imposición de sanciones a Moscú porque pueden animar en el futuro a los países grandes a "proteger su mercado", lo cual daría lugar a una "forma de mercantilismo", además de la discrecionalidad que existe a la hora de incluir en la lista o sacar de ella a tales o cuales personas.

"No hay que perder de vista que necesitamos a Rusia para resolver otras crisis, por ejemplo el conflicto nuclear con Irán o la guerra civil siria. Todo eso debe ser prioritario a una escalada (del conflicto) con Rusia", argumenta Kissinger, que niega además que Ucrania tenga derecho automático a ingresar en la OTAN. El exsecretario de Estado de Nixon y Gerald Ford es también muy cauto en relación con Siria, donde tiene lugar un conflicto que es en parte "multiétnico, en parte una rebelión contra las viejas estructuras de Oriente Medio y en parte una revolución contra el Gobierno", conflicto que, para resolverse, exigiría una "larga ocupación", a la que nadie está dispuesto.

Pone como ejemplo negativo lo ocurrido en Libia, donde se ha producido "un vacío de poder", que Occidente no estuvo "dispuesto a llenar", y que hoy es un "Estado fallido". Por cierto que uno de los partidarios más fanáticos en su momento de la intervención en Libia, el ególatra Bernard-Henri Levy, columnista mimado de ciertos periódicos españoles y franceses, está últimamente desaparecido.