Quizá se pueda dirigir un país desde la trena. Hay mafiosos que controlan su organización desde el patio de la cárcel. También hemos visto al presidente de una diputación, a la par que alcalde de su pueblo, mantener sus cargos después de ser enchironado. Se ve que una cosa no quita la otra. Uno, en su ingenuidad, siempre ha pensado que el presidio era un buen lugar para escribir novelas, pero lo cierto es que se escriben pocas o ninguna. Si la infanta doña Cristina fuera condenada y se sucedieran un conjunto de catástrofes que nadie desea, podría ascender al trono sin abandonar su cautiverio. Es la sexta en la línea de sucesión. Las probabilidades son pocas, pero nunca se sabe.

Imaginemos que no renuncia. Sería preciso organizar la ceremonia de la coronación en el comedor de la prisión. Para entonces, tal como van las cosas, ya no nos chocaría, sería costumbre. Nuestras élites financieras y políticas y empresariales continuarían dirigiendo el mundo desde el otro lado de las rejas. ¿Exagerado yo? Repasen la lista de imputados e imputables y penados, tenemos de todo: banqueros, empresarios, políticos, cantantes, además de una hermana y un cuñado del Rey. Podría darse el caso de que las personalidades realmente decisivas de esta gran nación, lejos de encontrarse en los lugares de moda, se encontraran en Soto del Real, donde sería preciso habilitarles un espacio para que firmaran los decretos y las leyes y todo ese conjunto de burocracia inherente a la buena marcha de un país. En el caso de la Infanta, y si llegara a reinar cumpliendo condena, recibiría a los embajadores en el despacho del director, que se lo prestaría para la presentación de credenciales.

Yo supongo que todos los españoles, por ley, ocupamos un puesto equis en la sucesión de la corona. He intentado averiguar cuánta gente se tendría que morir para que cayera sobre mis hombros la responsabilidad de la jefatura del Estado, pero me he perdido en el camino. Desde aquí anuncio, en todo caso, que renuncio a mis derechos dinásticos. No quiero ser Rey de España ni de ningún otro sitio. Lo hago para dar ejemplo a Cristina, que está tardando mucho en dimitir.