Tras el documento papal La alegría del Evangelio y el de nuestro obispo Una Esglèsia en sortida, éramos muchos los que esperábamos alguna reacción colectiva de los católicos mallorquines para sumarse a estas dos evidentes invitaciones "desde arriba", a fin de discurrir con esperanza fundada hacia el presente y su correspondiente futuro. El momento ha llegado, tras un largo tiempo de maduración, y así el día 15 (sábado) y el 16 (domingo) del presente noviembre, dentro de un par de días, tendrá lugar el "congreso para la evangelización", en los locales del colegio Madre Alberta. Estamos, pues, ante un punto de llegada pero sobre todo de partida de nuestra iglesia local. De cómo resulte esta salida de meta, dependerá la carrera posterior y, por ello mismo, muchísimas cuestiones de la Iglesia y sociedad mallorquinas. Porque es evidente que ambas realidades caminan juntas "la ruta de la vida". Esperamos, pues, una información puntual y nada clerical de cuanto suceda en la magna reunión. Para que nadie pueda decir que nunca se enteró de lo que sucedía. Si hemos de abrir las puertas de nuestra Iglesia mallorquina, comencemos por abrir las puertas del congreso.

Vaya por delante una advertencia que se propone al comienzo de las informaciones recibidas previas a la reunión: "El congreso quiere ser sobre todo un encuentro, un acto de comunicación y diálogo para iluminar, orientar y sugerir pistas de cara a la acción evangelizadora a todos los agentes de pastoral de nuestra Iglesia de Mallorca". Y leemos más adelante: "Fijémonos que a diferencia de un sínodo diocesano o una asamblea, el objetivo del congreso no es legislar la diócesis; es decir, el congreso para la evangelización no acabará con un documento final que rija la pastoral y la evangelización en la Iglesia de Mallorca los próximos cursos". Dos mini textos que merecen una reflexión añadida porque constituyen el núcleo de la reunión a celebrar. Pero previamente a la reflexión, aportemos algunos datos informativos.

Es cierto que se pronunciará una ponencia marco titulada La pastoral de la nueva evangelización, que manifestará monseñor Xavier Morlans i Molina, profesor de Teología Fundamental en la facultad de Teología de Cataluña, y que suponemos abrirá caminos inteligentes e innovadores después de la larga polémica suscitada desde que san Juan Pablo II lanzó la idea madre de "nueva evangelización", hace ya décadas. Nos permitimos desear que nuestra iglesia local se sienta interpelada pastoralmente, es decir, prácticamente, por las palabras del eminente profesor, especialista en la materia. No basta, ya, con volver a lo que todos sabemos de memoria€ y puede que no desarrollemos. Como tampoco necesitamos más polémicas cansinas por ineficaces. La ponencia marco nos tiene que despertar del sueño en que nos encontramos y zaherir nuestra apnea reincidente. Ella marcará la línea dominante del congreso porque para tal cosa es una "ponencia marco".

Pero es que además, tendrán lugar tres comunicaciones sobre el anuncio, sobre la liturgia y sobre la caridad, en boca de nuestro vicario para la evangelización monseñor Antonio Vadell, del delegado diocesano de liturgia de Pamplona, monseñor José Antonio Goñi, y en fin de Auxiliadora González, profesora en la Universidad de Loyola de Andalucía, respectivamente. Desde nuestro punto de vista, dicho sea desde el mayor respeto, echamos en falta una cuarta comunicación sobre la relación entre la nueva evangelización y la nueva cultura, precisamente porque es en tal cultura donde deberá llevarse a cabo la nueva evangelización. Se trataría de una especie de "objetivación de campo" sobre la realidad cultural/existencial mallorquina, tan plural, tan confusa y sobre todo tan reticente ante el hecho religioso. Pero seguramente esta materia aparecerá en algún otro momento del congreso. El problema nuclear de la nueva evangelización siempre acaba siendo el "dónde" tendrá lugar, y en este sentido aparecen las periferias papales. Las fronteras de siempre.

Y junto a estas participaciones de mayor calado, trabajarán un montón de talleres-fórums que abordan multitud de cuestiones que recorren el conjunto de retos diocesanos ineludibles. También aquí nos permitimos sugerir una cierta ausencia de realidades aparentemente más civiles, políticas y económicas, que sin poder evitarlo forman parte determinante de nuestra actitud evangelizadora en la práctica, sobre todo teniendo en cuenta a los alejados y semejantes. Se me argüirá que en general el congreso "mira hacia el adentro de la Iglesia" para revitalizarla y ofrecerle pautas, como ya se dijo, pero pensamos que mirar hacia el adentro implica mirar hacia el afuera porque la relación dialéctica entre ambas dimensiones es evidente, sobre todo en una sociedad multicultural como la nuestra. Pero siempre es posible el error de apreciación.

Por la tanto, puesto que los participantes alcanzan la respetable cifra de 900 personas, pertenecientes a 35 parroquias, cinco movimientos de Iglesia, y otras nueve delegaciones, congregaciones, instituciones, escuelas, con predominio de la part forana sobre Palma, cosa lógica por elementales razones geográficas, por la tanto, decíamos, el congreso para la evangelización está llamado a obtener una repercusión pastoral a nivel isleño de respetable categoría en sus consecuencias concretas. Lo otro, quedarse en el mismo congreso sin más, como tantas veces sucede en la Iglesia y en la mismísima sociedad civil, sería una sorpresa, un fracaso y una cruel decepción. Cuando se acomete una reunión de tal amplitud, es de suponer que se tienen pensados perfectamente los cauces fundamentales por los que discurrirá el caudal congresual. No se trata de manipulaciones previas al congreso, pero sí de unos referentes conocidos de todos y en los que todos están de acuerdo desde antes del congreso mismo. Estoy escribiendo, por lo menos, del modelo eclesial que anda en juego. Por ejemplo, Kasper o Müller, es un decir.

Cerramos este texto recuperando las dos advertencias iniciales propuestas en el material entregado por los organizadores. Y decimos que no habrá conclusiones programáticas al final del trabajo congresual, porque de lo que se trata es de realizar un encuentro para dialogar, comunicarse, iluminar, orientar y sugerir pistas a los agentes de pastoral mallorquines, un detalle que reduce pedagógicamente la extensión de los destinatarios. Es decir, que se trata de remover las pasiones evangelizadoras de los agentes de pastoral, pero dándoles pistas comunes que orienten su acción en sus respectivos lugares de vivencia cristiana y católica. Unidos en la pluralidad y plurales en la unidad. Con una sugerencia que me parece clave: de la misma forma que las palabras papales deben ser acogidas sobre todo por los obispos, y las palabras episcopales por todos los creyentes diocesanos, el conjunto de lo sacado a la luz en el congreso tiene que obtener una acogida fervorosa y valiente en las parroquias, donde en realidad coincide más y mejor el pueblo de Dios en Mallorca. Papa, obispos y párrocos, conforman un trípode diocesano del todo punto ineludible. Los demás tendremos nuestras tareas carismáticas, pero siempre referidas al trípode en cuestión, en una fraternidad sincera que funda una ejecutiva corresponsabilidad pastoral.

Lo antes escrito: a congreso celebrado, consecuencias concretas.