Joder con el poder de las vocales. Lo que puede hacer cambiar la o por la e. Ha pasado lo mejor que podía pasar. Como siempre. Aunque medir no es conocer el dato es demoledor: en las Balears ha habido 38.000 vetantes del PP. En el estado 2.6 millones. Tras una abstención importante, aunque intenten minimizarla, se ha demostrado que la gente no se chupa el dedo. Algunos están escocios, otros con el corazón partío y otros hipomaníacos. El eslogan que definiría el escenario postelectoral del bipartidismo sería: del voto al veto. Este veto se ha ejercido de forma generalizada. Las opciones elegidas para no ir a votar o elegir otras opciones políticas fueron diversos posicionamientos que compartirían actitudes correctivas, de rechazo, de hartazgo, de responsabilidad cívica, de canon ético y de libertad personal frente a la fidelidad ideológica patológica. Cero concesión a la sugestionabilidad. La abstención fue demoledora, aunque se triviliace y se subestime. Si en la campaña preelectoral ya mostraron un electroencefalograma plano y una insoportable levedad, en la resaca postelectoral (excepto el PSOE central que, a la fuerza ahorcan, admite su fragilidad) los monólogos de los perdedores y algunos de los ganadores no los superan ni los de la Paramount Comedy. Vaya paridas y bobo-labadas. Ante los hechos hay varias posturas: la negación, cerrar los ojos para no ver lo obvio, la proyección desrresponsabilizadora. La autocomplacencia o la autocrítica deliberativa madura y adaptativa. Escuchar frases como "nos ha faltado comunicación y pedagogía" es una tontería como el Puig Major de grande. Al PP le han sobrado una serie de conductas con las que ha maltratado a sus votantes. Su miopía y su torpeza llevan a excusas pueriles. Es descorazonador ver sus juicios de valor sobre los hechos acaecidos, exentos de una autocrítica razonable. Sus votantes no son masocas. Les han puesto los cuernos y luego se lamentan de que les ha faltado el relato narrativo para justificarlo. La confianza hay que ganársela y el PP no lo ha hecho. Y qué decir del PSIB. Una de sus líderes suelta que a pesar del gran batacazo global y autonómico (40.000 vetantes del ala), "los ciudadanos votan opciones de izquierda para salir de la crisis". Vamos anda. Tras el renuncio, la impostura y la carencia de autocrítica.. . Vayamos con el contexto: es necesario como dice Ginsborg que ante el malestar democrático la sociedad civil amplie los espacios de participación y de deliberación. El pueblo elector se convierte en pueblo guardián. Bienvenida la desmitificación y el rechazo, no al bipartidismo, sino a cómo se han comportado en este contexto. No solo son las creencias, son las conductas las que cuentan. ¿Podemos?, (insuficiente postulado sino lleva el archivo adjunto, al menos del sabemos) ha sido el gran e inesperado triunfador. Podemos es un acting out que emerge en un contexto muy determinado. Ahora bien ¿cómo evolucionara? Al millón doscientos mil que le han votado les queda por hacer una tarea imprescindible: leerse su programa. A más expectativas más riesgo de frustración.Y a lo ha conseguido, ya está dentro del sistema y ahora qué? Algunas de sus propuestas son muy razonables, otras son deseables pero no son posibles y el resto son quimeras que rozan la demagogia. Una cosa es predicar en el púlpito universitario y otra dar trigo. Podemos es el posicionamiento crítico al quehacer socialista actual. Ellos no esperan nada de la derecha. Quienes les han defraudado son los suyos. A quien más debería preocupar es al PSOE, ya que los pone en la tesitura de identificarse con claves antisistema populistas. ¿Resistirán la tentación? Es conveniente reflexionar sobre la sobrada del profesor filochavista de ciencias políticas de la UCM, refiriéndose a Felipe González, etiquetándole, como "una caricatura política", cuando este declaró que "una revolución bolivariana sería una mala opción en este momento". Revela poca tolerancia a la crítica y es preocupante el señalamiento estigmatizador ad hominem. No es la universidad una garantía para gestionar la realidad foránea visto los antecedentes. Los cronistas no son toreros. Me viene a la cabeza la leyenda de Oozlum que era un fabuloso pájaro que se caracterizaba por volar hacia atrás, la cola hacia la frente y la cabeza en la popa. De este modo nunca sabía hacia donde iba, pero jamás perdía de vista de donde procedía. Hay que admirar la contraintuitividad del "pájaro" en cuestión. ¿Pero a dónde nos llevan en su huida hacia delante? En la vida no hay atajos y los deseos siempre hay que adaptarlos a la realidad. En cuanto a uno de los perdedores: o diagnostican bien o los resultados se repetirán en un año. Sobran la broncemia y la rivalidad cainita y faltan la autocrítica y la deliberación interna. La receta incluye: cohesión interna, implementar una dinámica en la que prevalezca la deliberación y no el dilema, cuestionamiento racional de liderazgos, aparcar cainismos que revelan psicoinmadurez, diagnosticar correctamente de los conflictos generados, tomar conciencia de que conflictos están desgastando crónicamente al grupo, darse cuenta de la energía que consume conflictos personales extrapolados al grupo y una lectura de la realidad adecuada. ¿Falla el conductor o las ideas rectoras del partido? Estas siempre pueden sustituir a aquel. A veces no hay que cambiar de mensaje sino de mensajero, ya que muchas veces el mensaje es la persona. Deben de saber gestionar el pesimismo que les invade ya casi siempre es debido a la superposición de dos ritmos temporales distintos (el tempus político y el de los ciudadanos no es el mismo). A ellos les toca resincronizarlo. Todavía pueden cambiar el rumbo y volver a ganarse la confianza. De los escarmentados salen los avisados. Ahora bien toda situación por mala que sea es susceptible de empeorar y muchos hemos pasado del voto al veto. Rescatar la resiliencia ante las adversidades siempre precisa del soporte vincular del otro. Sumen, no resten y menos aun dividan. Ah y ya saben: aun, aquí y ahora que estamos en derrota pero nunca en doma.