27 de febrero de 2014
27.02.2014
Al Azar

La ley del PSOE de Capdepera

27.02.2014 | 06:30
La ley del PSOE de Capdepera
En Mallorca gobierna la derecha que nos merecemos porque no tenemos la izquierda que nos merecemos. Capdepera singulariza esta carencia, con un PSOE empeñado en situarse al margen de la ley. El derrumbe del hotel Son Moll, con cuatro obreros muertos, significó la condena del alcalde socialista del municipio citado a ocho años de inhabilitación por prevaricación, al no paralizar las obras. No olvidamos que el Govern Antich salió raudo en defensa del consistorio y los hoteleros, olvidando a las víctimas. De hecho, los socialistas presentaron a las siguientes elecciones municipales al edil imputado, sin inmutarse. Pues bien, el sucesor del condenado perdona ahora doce mil euros en multas a otro grupo hotelero, también desde la disciplina del PSOE. Accidentalmente, su número dos en la lista trabaja para la empresa en cuestión. Capdepera es Sicilia con algunos muertos.

Según la teoría de que no hay almuerzos gratuitos, los doce mil euros que se ahorran los autores de la futura salvajada de Canyamel son descargados sobre el conjunto de los mallorquines. Este concepto de la justicia distributiva delataría un comportamiento peculiar en cualquier partido, pero mucho más en una formación que blasona de socialista. Cabe recordar que la izquierda de Capdepera promueve entusiasta un proyecto destructor y podrido desde su médula. Sobrarán oportunidades en el futuro de reprochar a socialistas y PSM su apuesta por la destrucción sostenida del mágico municipio cantado por Serrat.

Una semana después de que se anunciara su perdón a los poderosos, el alcalde de Capdepera no ha suministrado la mínima explicación coherente sobre su pintoresca interpretación del ordenamiento legal. Sin embargo, tenemos que trasladarle una mala noticia. Por mucho que insista, el PSOE de Capdepera no alcanzará los techos de corrupción que han otorgado fama mundial al PP. Esta evidencia no debe descorazonarle. No ha de regatear esfuerzos por aliviar a los ricos para que sigan pagando los pobres, como predica más o menos el evangelio según San Pablo Iglesias.

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