25 de febrero de 2014
25.02.2014
Al Azar

El GOB odia a las cabras

25.02.2014 | 06:30
El GOB odia a las cabras
Ni en mis delirios surrealistas esperaba ver el logotipo del Gob junto a un escudo dominado por un hacha, un pico y la corona de los Borbón. Sin embargo, el antes laico grupo ecologista entrelazó su voltor con el símbolo del Colegio de Ingenieros Forestales de Balears, para hermanarse en un informe al ayuntamiento de Artà donde se propone el exterminio –"objectivo de densidad cero"– de las cabras que se atrevan a instalarse en el parc de Llevant. Ni el desternillante interrogatorio de la Infanta, ni el valiente auto de la Audiencia que recuerda a Matas en qué consiste el cumplimiento de las penas, pueden competir en morbo con el escrito a hachazos de ambas organizaciones hermanadas. En concreto, proclaman que "a largo plazo, el sobrepasto de las cabras es peor que los incendios forestales". Tal vez porque carezco de formación científica, creía que postulados de tal radicalidad exigían un mayor aparato de prueba. En un texto fechado en noviembre de 2013, con tres mil hectáreas quemadas en un solo año, la equiparación de plagas suena a sarcasmo. ¿El Gob piensa que los caprinos asilvestrados son más nocivos que el fuego que se abatió sobre su finca de la Trapa?

En mi incursión anual extramuros de la Vía de Cintura, me tranquiliza más encontrarme a una cabra que a un ingeniero del Gob, y puedo certificar que suponen un atractivo de peso –los cuadrúpedos, no los ingenieros– para los turistas que nos pagan las facturas. Sin embargo, cuando leo en un escrito ecologista la opción de que "los ejemplares capturados sean, in situ, sacrificados", me pregunto qué se hizo de los pacíficos ornitólogos, y qué pulsiones internas han de resolver con su capricidio.

(La continuación del artículo en curso se escribirá mañana en el club de este diario, que convoca a un debate sobre el interrogante "Què hem de fer amb les cabres a Mallorca?", con la intervención de media docena de reputados especialistas y de ninguna cabra. Confío en que en el futuro se programe el foro "Què hem de fer amb les persones a Mallorca?", con la participación de media docena de cabras).

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