Haría falta un Valle-Inclán redivivo para describir con gracia el despropósito de esta nuestra democracia fullera y aparente, madre de corrupciones sin fin en las taifas autocómicas. Así, hace unos meses dos parlamentarios socialistas por Guadalajara preguntaron por escrito al Gobierno por los efectos de la Ley de Costas en su provincia y el Gobierno tardó cuatro meses en contestarles que al hallarse dicha provincia a más de 300 km. de la costa más cercana "no cabía esperar afectación del dominio marítimo-terrestre". Ni lo inane de la pregunta ni la tardanza en responderla deben extrañar en un país en el que las cuatro quintas partes de sus parlamentarios jamás han desempeñado puestos al margen de la política y en el que idéntico porcentaje de jóvenes andaluces se muestran entusiásticamente dispuestos a hacerlo€ en la Junta de Andalucía, una disposición ésta bastante anómala si se considera el mejor pasar de los sindicalistas de su región, que han descubierto el mecanismo de endosar a dicha Junta mariscadas belgas y francachelas en la feria de Sevilla y lo han plasmado en un manual de estilo que deja chico al del periódico sabihondo por excelencia. Claro que aquí la banca no se priva de condonar préstamos a los partidos políticos y éstos corresponden en la medida de sus posibilidades como Dios manda y la Santa Madre Iglesia preceptúa. Todo muy ejemplar. Hay varios millones de parados declarados y subvencionados pero no hay disturbios callejeros, un milagro que tal vez quepa atribuir a que la economía sumergida alcance ya el 28% de nuestro PIB. Desde luego ésto no es nada si se considera que nuestra deuda pública representa el ciento por cien de dicho producto y la privada nada menos que el doble. Mientras tanto, nuestro sistema educativo sigue produciendo generaciones de analfabetos debidamente titulados y engatusados mientras sus integrantes no quieren oír hablar de reformarlo porque deben considerar que cuando una enorme mayoría de los maestros madrileños afirma que el Ebro riega la capital al alimón con el modesto Manzanares todo va por el buen camino y que le den a la OECD y a Pisa, que quien pisa con garbo son ellos y no hay más que hablar.

En Luces de Bohemia, el inefable Dorio de Gades asegura que "en España sigue reinando Carlos II" y ochenta años más tarde la cosa sigue igual: Zapatero y Rajoy han venido esforzándose por superar en inepcia al Hechizado, hazaña hercúlea que les engrandece a los ojos de millones de bobos complacientes.

Si Valle levantara la cabeza y tuviera la mala costumbre de ver o escuchar a los contertulios o "tertulianos" que proliferan en los medios de comunicación se haría cruces. Su denominador común es una intrínseca mala educación que se traduce en constantes interrupciones generadoras de guirigayes, en ataques ad hominem y, sobre todo, en la chusca certeza de sentirse capacitados para opinar sobre temas que desconocen a fondo (tipo "no soy jurista, pero €" etc.) Si a lo anterior se añade la invariable presencia del "tonto de guardia", la cosa resulta tragicómica. Este personaje suele ser un sectario de uno u otro bando capaz de negar no ya las opiniones ajenas, sino los hechos objetivos, algo que Ortega ya denunció en su tiempo con poca fortuna por lo que se ve. Y así nos va.

* Diplomático jubilado