El consejo del Banco Central Europeo (BCE) mantuvo el jueves "por unanimidad" los tipos de interés en el mínimo histórico del 0,5%, el nivel más bajo de la historia del euro en el que está desde el pasado mes de mayo. En la habitual rueda de prensa posterior a la reunión de la cúpula del organismo, Mario Draghi, presidente del BCE, manifestó que los tipos continuarán en el nivel actual del 0,5% e incluso más bajos durante un "largo periodo de tiempo". Incluso ha sugerido que será hasta 2014. El anuncio de esta buena disposición se mantiene desde hace meses.

Draghi es consciente de que la política monetaria debería actuar para facilitar la salida de la recesión de la Unión Europea en general y del Eurogrupo en particular, si bien no tiene competencias para hacer lo que han hecho ya, con evidente éxito, la Reserva Federal americana y el Banco de Japón: promover políticas expansivas, que incluyen compra de bonos para aportar liquidez.

La obstinación fundamentalista del establishment de los países centrales de Europa, con Alemania a la cabeza, están cerrando el paso a las políticas que podrían acelerar la salida de la crisis y abreviar el sufrimiento de los ciudadanos. Draghi hace lo que puede pero no tiene margen, y los políticos son incapaces de imponerse para no ser tachados de heterodoxos. Y así nos va.