29 de abril de 2012
29.04.2012

Opiniones de conveniencia

29.04.2012 | 08:30
Opiniones de conveniencia
Tan a la medida del propio interés que, por predecibles, podrían anticiparse sin necesidad de preguntar. No suele haber grises: sólo blancos y negros. Como verdades de fe, así que dime lo que te favorece y te adivinaré. Fácil. En consecuencia, bastaría con que, tras publicar la noticia, los informadores ofreciesen la relación de grupos a favor y en contra; sin moverse del despacho y con el consiguiente ahorro en tiempo y esfuerzo.
Aunque transportistas y empresarios prefieran el copago sanitario al gravamen sobre la gasolina, los de la tercera edad, o los ciclistas, dirán todo lo contrario. Presumo que los enchufados de la política habrán puesto el grito en el cielo ante la eventual supresión de organismos autonómicos –Rajoy dixit–. Y bueno: que no hay hechos sino interpretaciones lo han afirmado desde Nietzsche a Lispector pasando por Ortega y Gasset; tan obvias las segundas como constatables puedan ser los hechos. Que se cuenta la feria según a uno le va, es, seguramente, una de las pocas certezas a las que podemos asirnos en los tiempos que corren. ¿Ejemplos? A continuación citaré algunos; podrán constatar cuán poco se sorprenden y, por seguir algún método de análisis, de lo reciente hacia atrás, empezando por promotores y restauradores.
Los promotores insta ban a derribar el edificio de Gesa para construir, ¡faltaría más!, viviendas en primera línea. Argumentaron la necesidad de preservar la seguridad jurídica, aunque lo que de verdad quieren preservar es su negociete de acuerdo con el título de la columna y es que, cuando el planeamiento urbanístico ha supuesto un obstáculo, ya sabemos por dónde se lo han pasado otras veces. En la misma tónica, y cuando en julio de 2011 el señor Delgado contemplaba el cambio de uso hotelero por viviendas, ¿recuerdan lo que opinaron el presidente de la CAEB y el director de la Asociación de Constructores de Baleares? Pues que una magnífica idea.
De ser cierto que sin contrarios no hay progreso, el nuestro va a ser meteórico. El Ayuntamiento quiere que las terrazas de bares y restaurantes cierren pasada la medianoche, y los propietarios de dichos locales aplauden mientras los vecinos se llevan las manos a la cabeza. Lo contrario sucedió en cuanto a la Ruta Martiana, frente a la decisión municipal de declararla (29-7-2011) zona acústicamente contaminada. Y los de Afedeco afirman que la liberalización total del comercio es una auténtica barbaridad (3-3-2012); no hace falta recabar la opinión explícita de las grandes superficies para saber de posturas encontradas y me tranquiliza suponer, con Heráclito, que todo proviene de la discordia. En mayor medida debe tranquilizar a políticos y gestores, porque tras la constatación de que no todo lo deseable es conciliable, ¡ancha es Castilla!
Y todos incluidos, oigan, porque no es cuestión de cargar las tintas sobre determinados colectivos en detrimento de otros. Cosa distinta es que los mismos, e incluso un solo individuo, varíen su juicio según convenga, y ahí tienen al ya mencionado Rajoy antes y después de las elecciones, sean generales o las de Andalucía, pero esa es otra cuestión que tiene más que ver con la vergüenza torera y no es tema de hoy. ¿Ustedes creen que los chatarreros quieren pagar el Impuesto de Actividades Económicas? Pues no (agosto-2011). Ni un servidor de poder elegir, así que, ¿por qué habrían de preguntarme? Y cuando finalmente se legisló sobre el uso de medicamentos genéricos, lo cual reduce los márgenes de beneficio a empresas y farmacias, ¿adivinan lo que opinaron éstas en julio de 2011? Han acertado. Ya veo que le van cogiendo el tranquillo al asunto. Los trabajadores de las centrales nucleares son contrarios a su cierre, los médicos nos oponemos a la supresión de las llamadas peonadas y, por lo que hace a los curas? ¡Ay, estos curas! Resulta que no están conformes con pagar el IBI como cualquier hijo de vecino, a pesar de contarse entre los mayores propietarios del país, pero, ¿quién querría hacerlo de poder optar? Y para no despacharlos sin más, el obispo de Alcalá de Henares (el mismo de la polémica sobre los gays, sí) opinaba en 2010 que la violencia de género es mayor entre las parejas que no han pasado por la vicaría, y con ello, de paso, apostaba por llenar el local, que no está el horno para bollos.

Terminadas estas líneas, me apetecería un paseo si no han cerrado el camino que suelo transitar, porque eso de que los senderos de uso público deban quedar expeditos, lo dirán ustedes que no tienen nada que perder, pero olviden la presunción de que la obviedad no puede ser contestada. Las Asociaciones de Propietarios advirtieron que la apertura de caminos "amenaza la Serra" (6-12-2010), y la Fundación RISE o la European Landowners Organization, con sede en Bruselas, afirman que el libre acceso a los caminos para uso turístico es una amenaza para su conservación y "obedece a intereses políticos y económicos". Otros que los suyos, les quedó por decir.
En pocas palabras: que cuando se abre la boca, más que la campanilla suele verse el plumero y, con esos mimbres, ¿a qué preguntar?

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