Opinión | Tribuna
Pedro Coll López. Fotógrafo
Vayamos a las plazas y gritémoslo
Cada mañana de cada día sigo dándome de bruces con la evolución confusa y preocupante de la economía de nuestro país, no deja de ser un "ahora sí, ahora no". De momento me angustia tanta seguridad en haber "escapado ya" a la amenaza de la intervención. Me fío menos de las palabras tranquilizadoras de los dirigentes de la UE que de las de nuestros ministros del área, parece que aquellos quieren decirnos: "Tranquilos, dejad que nos ocupemos de los pequeños, que quizá tienen solución; en su momento, Dios no lo quiera, veremos que pasa con vosotros". Diariamente todo eso viene aderezado con luchas cainístas entre nuestros dos partidos mayoritarios a los que lo único que les importa es "conservar" o "recuperar" el poder, dos partidos que, ni hallándose el país al borde del precipicio, han sido capaces de llegar a un acuerdo "de salvación nacional", del modo que sí lo han hecho en situaciones extremas naciones serias de nuestro entorno.
Necesitamos dirigentes que tengan la mente puesta en el futuro y no obsesivamente en las próximas elecciones; esto es lo que diferencia al simple político del estadista. Vamos sobrados de los primeros pero carecemos de los segundos. Para ejemplo de ello el que acaban de darnos nuestros parlamentarios europeos con el asunto de los vuelos en bussines. Qué falta de inteligencia práctica, apoltronados en sus sillones no les alcanza ni para ser maquiavélicos! Cómo añoramos a quienes hicieron posible nuestra democracia y la ampararon en sus primeros pasos! Qué estarán pensando ellos ahora, los que aun están, ante este espectáculo de desprestigio?
Necesitamos una base social, un pueblo, con educación y principios que le permitan elegir con mejor criterio, que le permitan exigir, tanto a los adversarios cómo a los suyos, y castigar con el voto el incumplimiento de lo prometido o la vergonzosa corrupción, aunque los culpables sean quienes uno ha votado. La ideología no puede justificar lo injustificable. A esto lo llamaríamos "recuperación del sentido de la vergüenza".
La clave de todo está en la educación, no hay misterio ni secreto, tampoco es algo que no supiéramos, estúpidos de nosotros. Pero educar es labor de años, y en estas dos décadas hemos perdido otra oportunidad de oro. Algo menos de autopistas, de tren de alta velocidad, de mega aeropuertos (¡los tenemos hasta sin aviones!) y algo más de enseñanza y de I+D. Nuestros brillantes políticos erraron invirtiendo el orden de prioridades, erraron todos, los unos y los otros, porque a fin de cuentas aporta más rédito electoral un puente o una autopista que un premio Nobel. Tiene su lógica: el campo del conocimiento necesita de una generación para lograr resultados y ningún partido en concreto podría atribuirse este logro ante unas elecciones, en cambio un palacio de congresos es cosa de una legislatura; por eso el político, más por egoísta que por miope, sigue optando por lo segundo, porque lo que importa son las elecciones. Y por eso tenemos magnificas infraestructuras… pero somos mediocres en matemáticas, comprensión de lectura y consecuentemente en competitividad. Y encima estamos comenzando a plantearnos la marcha atrás en conquistas sociales que deberían enorgullecernos; nuestro envidiado sistema sanitario va a ser adelgazado ante la sonrisa maquiavélica de los "neoliberales", esos que el domingo se santiguan ante un Dios que si existiera, cosa que aún desconozco, les correría a gorrazos. No hemos aprendido nada de nuestro pasado. Es obligado dar prioridad a la preparación de las jóvenes generaciones para que de ellas salgan los científicos, los creadores, los lideres que necesitamos. En estos últimos años hemos avanzado mucho, pero los países de nuestro entorno, nuestros competidores, han avanzado más. Disponemos de la materia prima humana, mirad a nuestros deportistas, con ellos sí se hizo el esfuerzo y ahí están, dándonos alegrías; simplemente consiste en "generalizar" el sistema utilizado con ellos: "motivación + financiación". Urge promover una voluntad general coincidente y el desarrollo minucioso de un plan, al margen de ideologías y de intereses. No vale la sonrisa escéptica, sólo vale el "pacto de Estado". Es sí o sí. Vienen tiempo duros y decisivos.
Si consideramos este planteamiento cómo una utopía es que somos unos cínicos y nos merecemos la decadencia y la frustración. Si los dirigentes no se apuntan por la labor, a los demás, a la gran mayoría, nos queda el "grito". Egipto, Túnez, Libia, etc. nos están marcando el camino. Disponemos de los mismos medios de coordinación de voluntades y capacidad de convocatoria: Internet, redes sociales… El reciente rebote de los internautas ante el asunto clase bussines es un primer aviso. Llamemos a la "protesta pública" de los ciudadanos demócratas contra sus apoderados, amenacemos con "levantarnos" contra los abusadores de nuestros votos. Gritémoslo.
Tan sólo me queda una duda: que a nosotros, los afortunados ciudadanos del primer mundo, los años de confort nos hayan incapacitado para "gritar".
- Rels B detiene dos veces su concierto en Mallorca por las alertas del público
- Denunciado por instalar una grúa ilegal para bajar una embarcación en Cala Egos
- Sóller planta cara al Consell por la carretera del Desvío: el concejal de Movilidad denuncia promesas incumplidas y trabas a las mejoras
- Ofensiva de los vecinos de Palma contra los minimarkets que venden alcohol de madrugada: piden que cierren a las 21.30
- Rels B, el hijo que vuelve a casa antes de ser predilecto
- Detenido un chófer de transporte discrecional por pegar a otro en el aeropuerto de Palma
- Costitx elige a Joan Munar como alcalde, el tercero en casi 50 años
- Un patinete con dos personas se estrella contra un coche de la Policía Local en sa Vileta, en Palma