¿Está capacitada una chica de 13 para tener relaciones sexuales con un adulto? He escrito chica, y no niña, porque si escribo "niña" ya estoy falseando el debate. Y también lo falseo si escribo "chica". Y lo mismo hago si escribo "mujer" y me atrevo a escribir la frase "mujer de trece años", una frase que puede chocarnos pero que tampoco es del todo absurda. Porque una chica de trece años no es ni una cosa ni la otra, y al mismo tiempo es todas esas cosas a la vez. No es una niña, pero tampoco es una chica, ni mucho menos una mujer, aunque tiene una mente de niña y un cuerpo de chica y una biología de mujer. Es capaz de concebir un hijo, por ejemplo, aunque no sé muy bien si una chica de esa edad es capaz de hacerse una idea de lo que significaría para ella tener un hijo. Y tampoco sé muy bien qué idea puede tener una chica de trece años sobre las relaciones sexuales con un adulto. En cambio, me cuesta mucho menos entender esas relaciones con una persona de su misma edad.

Estoy pensando en voz alta, desde luego, porque sobre estos temas nadie puede hablar con una autoridad indiscutible. Tengo una hija de esa edad y sé un poco de lo que hablo, pero también sé que cada persona es distinta y que puede haber niñas de trece años que tengan la madurez emocional de una mujer de treinta. Ahora bien, también sé que esa madurez no se puede haber alcanzado por propia voluntad ni de un modo agradable. Si una chica de trece años es tan madura como una mujer de treinta, es porque ha vivido cosas que sería mejor que no hubiera vivido. En todo caso, nadie puede ignorar que hay miles de chicas así en todo el mundo.

¿Estaba capacitada Dolores Haze, la tierna Lolita de doce años, para mantener relaciones sexuales con el adusto Humbert Humbert? Me atrevo a decir que ningún lector de "Lolita" puede contestar esta pregunta. Sólo sabemos que Lolita no es más infeliz con Humbert Humbert de lo que luego sería con su marido mutilado de guerra ni antes había sido con su madre viuda. Pero también sabemos que Nabokov nos ahorra los detalles más sórdidos de una relación sexual que se inicia en la cama turca de una habitación de motel. Y además Nabokov es tan astuto que nos cuenta de forma elíptica la casi violación de Lolita por parte de Humbert Humbert, pero en seguida añade que la chica ya había tenido una iniciación sexual con un monitor en un campamento de verano. Y aun así –repito- no sabemos si esa chica está capacitada para tener relaciones sexuales con un adulto. Y me temo que la primera persona que no lo sabe es ella misma, Dolores Haze, la tierna Lo, Lo-li-ta, luz de mi vida, fuego de mis entrañas, etc.

Digo todo esto porque nuestro Código Penal establece los 13 años como edad mínima de consentimiento sexual. Durante cuatro años, entre 1995 y 1999, nuestro Código Penal estableció la edad mínima en los 12 años –la edad de Lolita–, pero una reforma posterior la aumentó hasta los 13. Y así están las cosas, o sea que Fernando Sánchez Dragó no cometió ningún delito con su supuesta historia con las dos lolitas japonesas de 13 años. Sí, ya sé que esa historia ocurrió en los 60 –si es real-, y entonces no estaba vigente la misma normativa. Da igual. Hoy por hoy nadie puede hablar de delito ni de crimen. De entrada, lo que cuenta Dragó es de un mal gusto espantoso y dice muy poco a su favor, pero es algo perfectamente legal, siempre que hubiera consentimiento por parte de las lolitas japonesas (y tal como contó su historia, hubo consentimiento). Por lo tanto sobra todo ese griterío incendiario que ha acusado al escritor de pederasta, criminal, delincuente e incluso "verdugo" (esto último lo ha escrito una mujer que se define a sí misma como "agente de Igualdad y poetisa", una definición laboral que parece muy adecuada para el mundo totalitario de "1984").

Sánchez Dragó ha demostrado ser un bocazas detestable, pero tiene todo el derecho del mundo a hacer con su vida lo que le dé la gana. Repito que doy por supuesto que hubo consentimiento mutuo y que ambas partes hicieron lo que quisieron. Y aunque el tono en que contó su historia me parece repugnante, eso no me da derecho a acusarlo de nada. Por lo demás, mi intuición me dice que una chica de 13 años no tiene la madurez suficiente para decidir si quiere tener un contacto sexual con un adulto, pero el Código Penal español (y también el japonés) lo establece de un modo distinto y no soy yo quien pueda cambiarlo. Ése sí que podría ser un debate interesante.