29 de noviembre de 2009
29.11.2009
El patio político

El amigo de Bauzá

28.11.2009 | 20:33
El amigo de Bauzá
El diccionario de la Real Academia Española ofrece tres definiciones para el adjetivo ´estable´: Que se mantiene sin peligro de cambiar, caer o desaparecer; que permanece en un lugar durante mucho tiempo y, por último, que mantiene o recupera el equilibrio. En el PP balear, el único al que ahora se le puede aplicar políticamente a estas definiciones es José María Rodríguez, vencedor en el combate por el poder en el PP palmesano frente a Francesc Fiol. "Si hay cicatrices serán muy pequeñitas y fáciles de curar", afirmaba el viernes el aspirante derrotado.
Cicatrices o no, el resultado empieza a ser desde ya un dolor de cabeza para el presidente del partido, José Ramón Bauzá, que aún no debe su cargo a la decisión de los militantes. Y por si alguien lo dudaba, Rodríguez lo dejó claro: "Bauzá es amigo mío, pero un cheque en blanco no se lo voy a dar a nadie políticamente; habrá que convocar el congreso, saber quién se presenta y ver cada uno lo que presenta". Si yo me dedicara a la política, nada me quitaría más el sueño que el que otro cargo se definiera como mi "amigo", en especial si añade matices respecto a lo que conlleva tamaña amistad. El nuevo presidente del PP palmesano se pronunció así al día siguiente de su victoria, pocas horas después de celebrar su triunfo junto a un sonriente Carlos Delgado, que se unió a la fiesta de los vencedores. Una imagen poco tranquilizadora para las expectativas de Bauzá ante el inevitable congreso extraordinario del partido, cuya fecha sigue en el aire dejando también en el aire su estabilidad al frente del partido: corre el peligro de cambiar de cargo, caer o desaparecer y no se sabe si permanecerá mucho tiempo en el lugar que ocupa. La advertencia del ´amigo´ Rodríguez, precedida por los desplantes del PP de Calvià, ponen en entredicho el éxito de las llamadas a la unidad del presidente popular, quien se agarra como una tabla de salvación a la tesis de que los conflictos se resolverán en el "foro interno" del partido. Sólo que los desplantes y declaraciones –incluida las de Onieva tildándole de mentiroso- son de lo más públicas.
Bauzá no logra por el momento impregnar de estabilidad al PP balear, de modo que buscar las alegrías fuera apelando a la estabilidad de ese Pacto convulsionado en general y en el Bloc en par ticular. La oferta al president Francesc Antich para un pacto de Estado le permite a Bauzá trasladar la imagen de político responsable. A Antich, cuyas llamadas a la responsabilidad dirigidas a sus socios no parecen surtir efecto, la oferta del presidente popular le ha llegado en el mejor momento para fortalecer su aviso a navegantes: en último extremo siempre está la opción de gobernar en minoría con apoyos puntuales en distintas cuestiones. Lógicamente, Bloc y UM ya están con la mosca detrás de la oreja, mientras el president se dedica a visitar obras con el fin de demostrar que la imagen de parálisis de su Govern no se corresponde con la realidad.
UM advertía el viernes que si "PP y PSOE quisieran apropiarse de la representatividad absoluta de los ciudadanos de Balears", lo "valoraría negativamente", sin caer en la cuenta que valorar, por definición, sólo se puede aplicar a lo que se considera positivo. Más fino hila al culpar a las diferentes "posturas ideológicas" de la imposibilidad de "llegar a acuerdos", obviando el que una significativa porción de la inestabilidad del Pacto se debe a la beligerancia de una parte del Bloc (EU) en contra de la presencia en las instituciones de los cargos imputados de UM. Y desde luego, difícilmente se puede considerar que una imputación en asuntos relacionados con supuestas corrupciones políticas tenga algo que ver con ninguna ideología.
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