Lo dijo Maria Antònia Munar tras el consejo político de Unió Mallorquina: en igualdad de condiciones prefiere pactar con la izquierda. Una invitación al pacto que ha sido bien acogida por la dirección estatal del PSOE, que apremia a la plana mayor del PSIB a cerrar los acuerdos de gobernabilidad con UM y el Bloc para dejar al PP en la oposición. Lo estarán ya, sin duda, en los consells de Menorca, Eivissa y Formentera y para completar el mapa, falta decidir el consell de Mallorca, el ayuntamiento de Palma y, sobre todo, la Comunidad Autónoma. Poco a poco el horizonte se va despejando y, en estos momentos, todo parece decidido, a la espera - que no es poco - de ponerse de acuerdo en Cort. La solución podría estar en una especie de alcaldía compartida, con Aina Calvo de alcaldesa y Miquel Nadal al frente de una superconcejalía, pero nada está firmado todavía.

La intención es poder cerrar los pactos cuanto antes. Por supuesto, antes del sábado, día en que las nuevas corporaciones municipales eligen a los alcaldes. En este sentido, el PP trata de jugar sus últimas cartas para convencer a UM de que más le valdría renovar el pacto de centro-derecha. Tal vez por eso Jaume Matas respondió ayer a la dirigente de Unió Mallorquina con una muy sui géneris interpretación de los datos electorales. Según él los ciudadanos no han votado cambio, dado que el PP ha recibido más votos que en 2003. Pero, como ironizó Munar, el "aire fresco" de Rosa Estaràs no funcionó. Ahora, al PP, para convencer a UM, sólo le queda ofrecerle la alcaldía de Palma, mantener sin cambios el Consell de Mallorca, dar cabida a consellers nacionalistas en un hipotético ejecutivo presidido por Matas y, finalmente, postular a Munar como nueva presidenta del Parlament.

Sólo así el president Matas, que esta vez no cuenta con el apoyo del gobierno central para convencer a UM, podría conservar su silla. Pero éste es un precio que el sector más conservador del PP, el que apostó por dejar a UM fuera de cualquier pacto, no está dispuesto a asumir. Matas quizás sólo quiso curarse en salud y hacer una valoración - en clave interna de partido - excesivamente positiva de los resultados electorales. Al explicar que no se había votado cambio añadió que las urnas premiaron la gestión llevada a cabo por su gobierno. A lo que desde Unió Mallorquina se ha respondido que mejor así, que más vale estar contentos. ¿Una despedida para agradecer los servicios prestados?

Sea como sea, es pronto para adelantar acontecimientos. El debate interno en Unió Mallorquina parece haberse decantado hacia la izquierda, pero no hay nada ultimado y no todos los que tienen poder de decisión en UM piensan lo mismo. Se ha escrito, por ejemplo, que Nadal preferiría un pacto global con los conservadores, pero su programa electoral, al menos en sus aspectos más sobresalientes - como la conversión de la façana marítima de Palma en zona verde - coincide más con la izquierda que con las propuestas de continuismo de Cirer Y lo mismo cabría decir de la Comunidad Autónoma.

Hay muchos motivos que invitan al pacto de centroizquierda. Primero, que el gobierno central sea socialista. Segundo, que UM para consolidarse como partido debe poder desligarse del PP. Desde la presidencia del Parlament, Maria Antònia Munar, podría reorganizar su partido y, compartiendo gestión con sus nuevos socios, conseguir que UM sea un CiU a la mallorquina. Y tercero, que tras la legislatura de las realizaciones (aunque para muchos sean realizaciones muy discutibles), ésta tiene que ser la legislatura de las personas. Un terreno en el que, en teoría, la izquierda siempre es más sensible.