En esta especie de edad de oro de la historiografía mallorquina de vez en cuando se publican libros que tienen un interés especial. Es el caso de la obra de Antoni Mas i Forners, Esclaus i catalans, que explica la esclavitud y la segregación social en Mallorca durante los siglos XIV y XV. Se trata de un tema ya apuntado en historiadores como J.M.ª Quadrado y que incluso ha llamado la atención de historiadores extranjeros. El libro es una rigurosa reflexión a partir de nueva documentación y de la última bibliografía disponible.

Los historiadores no dudan en afirmar que después de la conquista de Mallorca por Jaume I, en la isla se estableció el sistema feudal como el que existía en Catalunya. Sin embargo, en la Europa feudal el trabajo realizado por esclavos fue muy raro. Pero en Mallorca, seguramente por tratarse de una isla, una de las consecuencias de la conquista fue la esclavitud generalizada de los indígenas, que eran musulmanes. La particularidad del hecho radica en que aquella masa de esclavos fue utilizada como mano de obra en el campo, circunstancia que no se dio en otros territorios de régimen feudal.

En la isla se formó una sociedad socialmente compleja. Los colonos con su propia estructura social y política; los judíos y los conversos; los esclavos, inicialmente musulmanes, aunque al desaparecer estos, desde la isla se organizó un sistema de importación de mano de obra esclava procedente del Mediterráneo oriental; y los libertos. Aquella complejidad social dio lugar a mecanismos de segregación, como, por otra parte, han ocurrido en todos los procesos colonizadores. Aquí, los nuevos colonos segregaron a los judíos, a los conversos, a los esclavos y a los libertos, con fórmulas específicas que "se convirtieron en uno de los elementos básicos de la identidad de los cristianos de natura mallorquines, es decir, la percepción ideológica que tenían de si mismos con relación a los otros sectores segregados", apunta el autor. Por ejemplo, la expresión " català de Mallorca" o "catalans de Mallorca" (los "cristians de natura mallorquins") tiene una primera explicación a partir de la segregación social; pero también puede interpretarse en el sentido de expresar la idea de pertenencia nacional. Entonces los mallorquines se definían como de "nació catalana" y no creo que solamente fuera por razones de segregación. Más aún, hasta nuestros días se ha conservado la expresión "català de Mallorca" para definir a la vez una identidad nacional -la catalana- y una subidentidad derivada de aquella: la mallorquina.

El libro aporta notable documentación y cuadros estadísticos. Una obra sugerente, de buen leer, puede que polémica, que pone al día un aspecto poco o mal conocido de la sociedad isleña, que, como se dice en el libro, no fue una sociedad esclavista sino con esclavos.

Luego, con el descubrimiento de América y la posterior expansión trasatlántica europea, muchas sociedades feudales sin esclavos se convirtieron en esclavistas. Aquí, ni una cosa ni la otra porque la Corona de Castilla prohibió a la de Aragón comerciar o establecer sus propias colonias en los nuevos continentes. Empezaba otra historia que algunos historiadores califican como de lento proceso de decadencia nacional en el que la esclavitud desapareció, aunque, más adelante, sectores mallorquines se enriquecieron con el tráfico de esclavos entre África y las Américas, pero este es otro asunto también de mucho interés y poco estudiado.