Creo que lo he entendido bien: nos amenaza una pandemia de la gripe aviar que podría matar a millones de europeos, como ya ocurrió probablemente con la célebre "gripe española" de 1918 (entonces no se conocían los virus); pero para que esta amenaza se concrete, sería preciso que el virus en cuestión, el peligroso H5N1, que actualmente sólo se contagia de aves a personas, sufra una mutación que lo haga contagioso de persona a persona. En suma, si no hay mutación no hay pandemia. Y, llegados a este punto, todo es confusión. Nadie responde a las preguntas clave: ¿Qué hace creer a los científicos que esta mutación se producirá? ¿Qué antecedentes existen? ¿Qué probabilidades hay de que tal cosa ocurra? ¿Son frecuentes las mutaciones de los virus?

En suma, estamos en manos del conocimiento científico, que no parece muy seguro de sí mismo y que desde luego es bien poco expresivo. Valorar su solvencia no es sencillo, aunque la opinión pública tenderá a creer, seguramente, que el riesgo debe existir cuando se ha permitido que se genere tanta alarma. En cualquier caso, la evidencia es clara: políticos, científicos y ciudadanía están perplejos. La comunidad científica está a punto de apuntarse un gran servicio a la comunidad? o de hacer un gran ridículo.