En año y medio, es casi imposible que un Gobierno se queme; tiene que hacerlo fatal, tan mal que en año y medio casi no hay tiempo físico de que un Gobierno meta tanto la pata. Pero, a juzgar por las encuestas que han aparecido este fin de semana, el actual presidente del Gobierno está a punto de hacer bueno el dicho de que los socialistas siempre llegan ilusionando como ninguno y terminan defraudando como nadie. Año y medio después de llegar al poder, una de sus más amadas criaturas políticas, el nuevo Estatuto catalán, empieza a perfilarse como el iceberg que podría hundir el Titanic de ZP.

Formalmente, ZP no necesita a Rajoy para aprobar ninguna reforma estatutaria, para eso le basta con sus votos y con los de sus socios. Pero, un partido es más que un líder. Suponiendo que, por complacer a Maragall, Zapatero estuviera por la labor de romper el consenso constitucional de la Transición, que es lo que ocurriría si el nuevo Estatuto catalán sale del Congreso sin los votos del PP, habría que ver si su propio partido le seguiría. Si el propio PSOE seguiría tan lejos a su actual líder. Y, por lo que estamos oyendo estos días, mi impresión es que no.

Rajoy ya ha advertido a ZP que no cuente con él para encajar "lo que ha mandado el Parlamento de Cataluña" en la Constitución porque, en su opinión, no se trata de una reforma estatutaria sino de una reforma constitucional. Y también le ha dicho que, si no se tramita como una reforma constitucional, el PP exigirá elecciones anticipadas. Si, aun así, el presidente decide seguir adelante, tendrá que ser sin el PP. En cuyo caso, adiós al consenso de la Transición. Pero, de lo que están insinuando discretamente o diciendo a las claras estos días Felipe González, Ibarra, Bono, Chaves o Guerra, no parece que tal cosa entre en sus planes, lo que razonablemente cabe deducir de las palabras de unos y de los silencios de otros es que para esta incierta aventura, Zapatero ni siquiera podría contar con los más altos dirigentes de su propio partido.

Así las cosas, cuanto antes cambie ZP de rumbo, mejor para todos, y también para él mismo. Esto es lo que yo creo. Y, lo que es más importante: lo que "creen" las encuestas. Por el bien de todos, incluido el suyo, ojalá la soberbia política de ZP sea aun menor que su propio instinto político de supervivencia.