n El lunes pasado asistí en el Palacio de Pedralbes al acto de entrega del Premio Internacional Ramon Llull al hispanista inglés Paul Preston. Es un premio que otorgan conjuntamente la Fundació Congrés de Cultura Catalana y el Institut Ramon Llull, del que formaba parte el Govern de Balears, pero aún no he podido entender porque se salió. Se concede a una persona o institución que a través de su obra haya estudiado o promocionado en el extranjero aspectos de la historia, cultura, lengua o literatura catalana. A Preston se le concedió por su decidido apoyo para que los llamados papeles de Salamanca se devolvieran a Catalunya. Como él dice, aquella documentación incautada era un botín de guerra.

Paul Preston debe ser el hispanista británico actual más influyente y pronto lo será como catalanófilo ya que decidió aprender a hablar la lengua catalana. Su parlamento lo hizo en catalán, sin leer ningún texto. Le contestó con acento mallorquín la consellera de Cultura Caterina Mieras. En la cena posterior al acto se pudo hablar de muchas cosas con una persona que vive con la suficiente lejanía y información como para tener criterios tranquilos sobre lo que está ocurriendo en este país. Y lo hace desde una perspectiva con la que más me siento identificado: entender la realidad a partir de la historia, o, dicho de otra manera, entender el presente como realidad histórica.

Al historiador británico le debemos estudios muy decisivos. Su biografía del general Franco es un libro de obligada lectura, como también lo es su otra biografía sobre Juan Carlos I. Cito solo dos libros, pero su bibliografía es muy extensa. Además, contrariamente a lo que a veces suele pasar con los historiadores, su manera de escribir, y sin mengua de rigor, hace muy fácil la lectura de sus textos. Es la ventaja que tienen los que han tenido la suerte de formarse en universidades donde más que conocimientos efímeros y que pronto se olvidan se exige experimentación. El método positivista, tan denostado por otras corrientes historiográficas, nunca pasará de moda.

Además,como profesor de la London School of Economics and Political Science, hace posible que universitarios o investigadores de aquí puedan ir a trabajar en aquella prestigiosa facultad para ampliar estudios. Y como director de la Fundación Cañada Blanch, de origen valenciano, son muchos los que han ido allí a formarse con otros horizontes científicos y culturales. Pero el intercambio cultural con Inglaterra no es de ahora. El hispanismo inglés, el académico, se inició el 1916 cuando en la universidad de Londres se creó la Cátedra Cervantes. Luego en la de Liverpool con E. Allison Peers como titular, al que le debemos una excelente y extensa biografía de Ramon Llull a la vez que su traducción al inglés de Blanquerna y otras obras del genio "català de Mallorca". Peers por los años treinta también creo en aquella universidad un lectorado de catalán aún existente. Visitó mucho Mallorca sobre la que escribió textos magníficos y desconocidos. Preston nació en Liverpool en torno a los mismos años que nacieron los Beatles y es seguidor del Everton y del Barça. Es un placer oírle cuando sosegadamente habla del país donde vivimos. Vernos con los ojos de los demás siempre es una buena terapia, la que no quiere ni nunca ha querido usar el nacionalísimo españolista, el que ahora pretende una vez mas resucitar viejos fantasmas. Mas les valiera leer a Paul Preston.