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"¡Esta plata sabe a oro!": la familia de Damián Quintero celebra en Gijón su gran medalla olímpica en kárate

El deportista está casado con la gijonesa Cassandra Busto y en su casa de la parroquia de Somió se vivieron los nervios de la final

La familia y los amigos de Damián Quintero, celebrando en Gijón su final de kata.

"¡Bien, bien, bien!". El salto del sofá, con aplausos incluidos, y la exclamación de alivio por el buen trabajo que acaban de ver en la televisión liberaron a Cassandra Busto y a su familia de toda la tensión acumulada. Una tensión olímpica.

Porque en una casa de Gijón de Somió los nervios se habían ido incrementando a medida que se retrasaba la final de kata en Tokio. Una final en la que un malagueño, Damián Quintana, con raíces familiares en Asturias, demostró precisión, rapidez y enegía.

Cassandra Busto Rey, sus padres Marta Rey y Juan Busto, amigos y más familiares, amanecieron con el corazón en un puño y los nervios, pasando los minutos, se les iban agarrando al estómago por saber si el karateca Damián Quintero, marido de Cassandra, se lograría llevar la medalla de plata o la de oro de unos Juegos olímpicos.

Poco importaba que ya hubiera certeza de medalla. El momento era histórico para el deportista y su familia en una especialidad que hizo su debut en estos Juegos de Tokio y que ya le ha dado una gran alegría a España con la gran victoria de Sandra Sánchez hace solo unos días.

La familia y los amigos de Damián Quintero, celebrando en Gijón su final de kata.

“¡Bien, bien, bien!", dijo Cassandra, aunque luego hubo que resignarse a que en el templo de las artes marciales de Tokio no hubo forma de arrebatarle el oro al que jugaba en casa: Ryo Kiyuna, un auténtico gigante de la especialidad, que se lo puso muy difícil a Quintero pese a desarrollar una perfecta kata que rubricó su medalla de plata. Éxito enorme. Que se celebró como se debe. Con un brindis. "¡Por Damián!". Y con un cántico de todos: "¡Esta plata sabe a oro, esta plata sabe a oro!"

Damián Quintero tiene desde hace años un trozo de su corazón enraizado en Asturias. En Gijón, en la iglesia de San Pedro, se casó en 2019 con su mujer Cassandra; en Somió tienen la casa familiar y a la ciudad vuelve siempre que puede. Quintero, nacido en Buenos Aires e instalado desde niño en Málaga lleva en el mundo del kárate desde hace 30 años. En 1992 participó en su primer campeonato, en un torneo de navidad, y su primera medalla fue de bronce. Ha sido campeón de España en diversas categorías, desde juvenil en adelante, y desde 2002 está mostrando en competiciones internacionales su maestría en el kárate. En 2019 consiguió su clasificación para los Juegos Olímpicos de Tokio gracias al oro logrado en la Karate 1 Premier League de Madrid, lo que además le colocó en el número 1 del ranking mundial de la World Karate Federation. Llegó a Tokio como Campeón de Europa de kata y con otros muchos éxitos pero los Juegos Olímpicos son la máxima ilusión para muchos deportistas, y para Damián Quintero también. Han sido sus primeros Juegos y su éxito no ha podido ser mayor.

Quintero, una vez resueltas las medallas, recordaba en Tokyo todo lo que le ha costado llegar hasta donde ha llegado, a sus 37 años, y dedicó su éxito a "a mis pilares fundamentales, mi mujer, mis padres, mi hermana, que siempre me han protegido".

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