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Rafa Mir salda las viejas deudas de su padre Magín

Los Juegos le debían una a la familia mallorquina, que vio cómo en Barcelona 92 una lesión imposibilitaba la participación del progenitor

Marco Asensio felicita a Mir, que se lleva el balón, al término del partido ante Costa de Marfil. | RFEF

Marco Asensio felicita a Mir, que se lleva el balón, al término del partido ante Costa de Marfil. | RFEF

Los Juegos le debían una a la familia Mir. En el 92, en Barcelona, una lesión impidió que el futbolista mallorquín Magín debutara en la cita olímpica. Ante Costa de Marfil, este pasado sábado, su hijo Rafa, nacido en Murcia pero con fuertes raíces isleñas, cocinó a fuego lento su venganza. El delantero del Wolverhampton fue determinante en la clasificación de España para las semifinales de Tokio. El futbolista, que saltó al césped en el minuto 92, logró el tanto que salvó al conjunto de Luis de la Fuente y mandó el encuentro de cuartos a la prórroga, en la que sumó dos nuevas dianas para sellar el 5-2 definitivo.

Desde la distancia, su padre, que un día soñó con los Juegos, disfruta ahora con la actuación de su hijo, porque Rafa no solo anotó tres goles, Rafa firmó el segundo triplete en la historia de la selección nacional en los Juegos Olímpicos. Antes solo lo había conseguido José María Yermo en los Juegos de Amsterdam 1928, en los octavos de final ante México (7-1), logrado en los minutos 43, 63 y 85. Noventa y tres años después, el mallorquín de adopción grababa su nombre en la historia de los Juegos.

La vieja deuda de Magín la saldó Rafa con gusto. Hace ahora casi tres décadas, en el 92, el padre de la actual estrella de la selección se quedó a las puertas de Barcelona. A diferencia de su hijo, el mallorquín Magín era central. Tenía entonces 19 años y pese a su juventud ya había debutado con el primer equipo del Real Mallorca en Primera. En aquel momento una grave lesión en la rodilla le impidió participar en aquellos Juegos y desde entonces una serie de infortunios provocaron que su carrera se torciera.

Además de su padre, futbolista, Rafa Mir cuenta con una amplia familia dedicada al deporte. En el Coll d’En Rabassa donde veraneaba el delantero de pequeño, la familia del Club Xelska sigue de cerca la participación del futbolista en Tokio. Pedro Mir, quien dirige el conocido gimnasio palmesano, es primo de Magín y, a su vez, padre de Nicolau, quien también en Tokio ha debutado en unos Juegos en la modalidad de artística por equipos.

Tras su brillante actuación frente a Costa de Marfil, Rafa Mir está en boca de todos. Con 23 años y 16 goles a sus espaldas la pasada temporada cedido en el Huesca, Rafa es capaz de sacar tantos de debajo de las piedras, con exhibiciones como la que se vio en Miyagi y con la velocidad, la eficacia y el dominio del área como algunas de sus grandes cualidades.

Atlético, Sevilla e incluso el Barcelona son los clubes que han mostrado su interés en las últimas horas en el joven delantero mallorquín, quien por el momento quiere cerrar su actuación de la mejor manera posible en Tokio, para luego empezar ya a pensar en su futuro. Al punta, que terminó su vinculación con el Huesca, le resta un año de contrato con el Wolverhampton, pero su idea es no seguir en los lobos y poder regresar a jugar en la Primera División española.

Quizás todo lo que le quitaron los Juegos a Magín se lo devuelvan ahora a Rafa.

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