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Tú y yo somos tres

La crítica de Monegal: El Barragán original, y los otros que nos envuelven

El señor Barragán en ‘Col·lapse’ TV3

Se han acordado en el programa ‘Col.lapse’ (TV3) de aquel despendolado humorista que tanto triunfó en los años 90, ‘El señor Barragán’, y le han preguntado por qué ahora ya no le vemos en la tele. Ha contestado: «Es que ahora en la tele se hacen cosas inteligentes». O sea, su sentido de la ironía sigue vigente. Barragán triunfó por sus chistes descarados y cochinotes. Algunos le definían como alguien que echaba la bolsa de basura por la ventana sistematicamente. Recuerdo una sesión en TeleTaxi en la que le decía a Justo Molinero«¿Sabes la diferencia entre una tierna almeja y un negro mejillón? Pues 20 años solamente». O este otro, para horrorizar a los católicos: «¿Sabes por qué lloraba la Virgen en el pesebre? ¡Porque quería tener una niña!» y encadenaba inmediatamente el siguiente: «Tengo un amigo que ‘p’a dorar’ al Niño mete el Belén en el microondas». Pero Barragán sabía dosificarse según en la plataforma que estuviera. En ‘No te rías que es peor’ (TVE1, 1990-1995) rebajaba el tono. Por ejemplo: «Camarero, hay una mosca en la sopa / Calle, no diga nada, que no hay moscas para todos» En efecto, es otro tono. A mí personalmente los chistes de Barragán me divierten poco, pero esta noche en ‘Col.lapse’ le pidieron que hiciera algo más interesante: que se quitase el disfraz para que viésemos quién está debajo de este personaje que a la minima te suelta: «Se abre el telón, sale Claudia Schiffer en pelotas, ¡y se corre el telón!». Pues si, debajo apareció la persona, Jose María Rubio, publicista, una profesión que ejerce, o ejercía, en paralelo. Dijo este José María Rubio al respecto: «Barragán tiene vida propia. Dice cosas que yo no diría jamás». O sea, Barragán no es tramposo: es un caníbal de broma que se come al individuo que lo transporta. Bien mirado hay otros barraganes en la tele. Pero son diferentes. Son barraganes al revés. Cuando aparecen en pantalla llevan disfraz para simular ser estupendos. La ‘barraganería’ la llevan escondida. Y permanente.

Veo ahora programas dedicados a los 10 años de la abdicación de Juan Carlos I. En ‘La SextaXplica’ contaron que, después de abdicar, el Sultán de Omán le ‘regaló’ un pisito en Londres valorado en 60 millones de euros. No sabemos a cambio de qué. Lo que se sabe es que el piso fue vendido a los 24 meses y hay 20 millones de euros que se han disipado misteriosamente. Barraganerías regias.

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