Urbizu se dio el gustazo de estrenar 'Libertad', una serie de autor, con una doble versión. Por un lado, tal como fue concebida, en cinco episodios, en Movistar. Simultáneamente, en 236 salas de cine, distribuida por A Contracorriente.

El batacazo ha sido estrepitoso. Libertad ni siquiera se ha colado entre las diez películas más vistas del fin de semana en la cartelera española. Y no habrá sido por publicidad, marketing y los medios jugando a favor de obra. Al neowestern de Urbizu se le ha emparentado con el mismísimo John Ford. Desde No habrá paz para los malvados, hace diez años, no estrenaba en salas. El director quería ofrecer a su público la posibilidad de vivir de un modo experiencial su poética en pantalla grande. Pero las 236 pantallas no encontraron a su público.

¿Pero qué ocurrió en su estreno televisivo? Ninguno de sus capítulos, estrenados en #0 la noche del viernes, logró llegar a los 40.000 espectadores. Desconocemos el número de visionados a la carta. 

Libertad no es, en absoluto, una serie barata. Las ficciones de autor no lo son. Por eso nos preguntamos hasta cuándo seguirán produciéndose si no existe un público que las respalde. La versión de Crematorio, producida por Canal +, dirigida por Jorge Sánchez Cabezudo, marcó un cambio de etapa en la ficción española. De aquel estreno se cumplen ahora diez años. La reconversión del grupo en Movistar incrementó notablemente las series de autor, impulsadas por Domingo Corral, de manera que no hay director de prestigio sin su encargo. Amenábar estrenará la suya en otoño. 

¿Pero hasta cuándo durará esta época dorada de la ficción de autor? ¿Estallará algún día la burbuja? ¿Volveremos a ser como éramos antes de Crematorio? El tiempo lo dirá.