La terrible confusión de una comensal en 'First Dates': "Me ha traído alguien"
La mujer reconoció ante Carlos Sobera que no sabía cómo había llegado allí

Un ama de casa de Murcia obliga al equipo de 'First Dates' a detener el programa / CUATRO
Abril Escalante
Esta semana, Cuatro emitió una nueva entrega del programa 'First Dates' que fue testigo de uno de los encuentros más inesperados y entrañables de su historia reciente.
En esta ocasión, el restaurante de Carlos Sobera acogió la cita entre un burgalés de 72 años amante de la vida en el campo que llegaba para cortejar a Tomasa, una murciana de 76.
Santiago, que sacaba pecho con entusiasmo de su modo de vida reconociendo que "tenemos de todo, sembramos de todo", nunca había pasado por el altar y llegaba a 'First Dates' con la intención de dar un giro a su situación sentimental buscando una "mujer guapa y joven" pero sobre todo haciendo hincapié en que fuera "buena persona".
Por su parte, la de Murcia se describía a sí misma como una persona caracterizada por la sencillez que pasaba buena parte de su tiempo junto a su nieto y a su hijo.
"Tienes que ir al canal de Cuatro"
La señora llegaba con muchas ganas de enamorarse, tal y como confesó al programa, pero le bastaron unos minutos frente a Santiago para marchar al confesionario y decir claramente "no me gusta".
Entre las razones que la murciana esgrimía dijo que "está muy colorado", provocando las risas de los camareros y del propio presentador, que bromeaba "viene de Burgos y ahí pega el sol".
En una escalada de diversión Tomasa confesó que no sabía cómo había llegado al programa: "Me ha traído alguien y no sé quién es. Ayer deprisa y corriendo me dijeron 'tienes que ir al canal Cuatro' y mi hijo cogiendo los billetes".
Aunque Santiago intentó aparcar las diferencias y confirmar un momento memorable con un brindis "nos vemos en cincuenta años", Tomasa le respondió directamente: "Usted no va a durar 50 años. Más quisiera usted".
Demasiadas diferencias
Pero conforme iba avanzando el programa las diferencias entre los dos se hacían más difíciles de llevar hasta el punto en que Tomasa mostraba tan poco interés que llegó a decir de los que "había que sacarle las palabras". Santiago a su vez tampoco se cortaba en reproches: "A mí me gusta una mujer que sea joven, no una vieja que para eso ya soy yo. Quería tener un hijo con ella".
La tensión se iba estirando conforme avanzaba la conversación hasta que llegó el momento del sexo: "Es lo de menos porque yo te veo a ti que de sexo vas regular", le dijo ella a él. Al final intentaron bailar hasta un pasodoble, cosa que tampoco salió bien y que fue la guinda del pastel para el rechazo mutuo: "Me gusta bailar con una persona que sepa".
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