Una serie documental de tres capítulos titulada 'Ibiza Narcos' se estrena hoy domingo en el canal Sky Documentaries. Combinando el documental con el drama, narra el ascenso y la caída de algunos de los contrabandistas y traficantes de drogas que trajeron LSD, éxtasis y cocaína a Ibiza durante los años ochenta, noventa y dos mil, y los intentos de la policía de frenar la oleada de narcóticos que llegaba y que se vendían principalmente en clubes y discotecas. Además, cuenta las historias de aquellos a quienes la fiesta ininterrumpida se les fue de las manos.

Una de estas personas es Wayne Anthony, un promotor de fiestas y uno de los primeros en programar raves en la isla, donde llegó en 1988. "Lo que Ibiza representaba era una isla hermosa y calurosa, visualmente deslumbrante. Podías ser tan libre como te fuera posible", explica el británico en el documental.

En ese momento, en el que todo el mundo pretendía o se sentía muy libre en la isla, es cuando empezaron a llegar las bandas de narcotraficantes a Ibiza, para abastecer de drogas sin fin a los clubers. El creciente dominio de estas bandas es uno de los temas centrales de 'Ibiza Narcos'.

Wayne, uno de los colaboradores del documental, fue entrevistado por Sky News antes de su lanzamiento. "No voy a sentarme aquí y decir que los cárteles no existen en Ibiza. Todos están allí y han estado allí desde los años 90", asegura. Pero añade que la mayoría de la gente intenta ignorar el crimen organizado que ocurre a su alrededor.

Trailer del documental "Ibiza Narcos"

Trailer del documental "Ibiza Narcos" SKY

Alucinaciones con arañas gigantes

Aunque describe a Ibiza como su "patria", finalmente fue una mala experiencia con las drogas la que convenció a Wayne de que era hora de abandonarla.

Había estado de fiesta durante días cuando se dio cuenta de que había tomado demasiadas drogas. "Me puse a llamar por teléfono a mis amigos de Londres y les decía: 'Me he vuelto loco. ¿Qué puedo hacer?'". Un de ellos le aconsejó que bebiera jarabe para la tos, un consejo peligroso que ahora dice que podría haberlo matado.

Wayne cuenta a Sky News: "Tuve la peor alucinación de mi vida. Terminé encerrándome en la villa con todas las persianas bajadas. Estaba en una habitación con un bate de béisbol, con cosas apiladas en la puerta para evitar que las arañas gigantes entraran en la habitación".

Cuando se le pasó la borrachera y bajó el efecto de las drogas consumidas, se dio cuenta de que había "llegado al final" de su vida de fiesta en la isla.

"Nunca miré atrás. Nunca volví a consumir drogas. Me alejé del mundo de los clubes", cuenta.