La polémica suscitada por las monjas clarisas en Burgos ha tenido una inesperada consecuencia: el regreso a las pantallas de una de las figuras más mediáticas de los años 90. El padre Apeles, conocido colaborador de programas como ‘Moros y Cristianos’ o ‘Crónicas Marcianas’, ha vuelto a las pantallas para expresar su opinión sobre lo que está ocurriendo en el convento de Burgos.

Apeles viajó de Roma, ciudad donde actualmente reside, a Madrid para intervenir en el programa de Risto Mejide, ‘Todo es Mentira’.

Ataviado con su sempiterna sotana y su alzacuellos, el sacerdote quiso expresar su opinión experta sobre lo que ya se conoce como el cisma de Belorado. “Espero poder despejar muchas dudas de lo que se está hablando estos días y aclarar algunos conceptos, porque se están contando verdades, p ero de forma parcial”.

Así, el padre Apeles aseguró que el falso obispo y el conocido como cura coctelero “son un par de pícaros” que, en su opinión, “quieren arrastrar a un grupo de hermanas, algunas con más de 80 años, y están jugando con la vida de personas muy respetables”.

En este sentido, el Padre Apeles defiende que la investigación de lo ocurrido debería pasar por hablar con las monjas, conocer su visión de los hechos e intentar alcanzar un acuerdo. “Son buena gente”, afirmó Apeles, para quien lo importante debe ser descubrir si han sido engañadas.

En cualquier caso, considera que la último que se debe hacer es echarlas del convento.

Así se gestó el cisma

Varias de las monjas clarisas de Belorado, en una fotografía tomada en el convento de Belorado poco después de anunciar que se iban de la Iglesia. INSTAGRAM @TEHAGOLUZ

El cisma de Belorado se produjo a principios del pasado mes de mayo, cuando un grupo de monjas clarisas se declaró en rebeldía ante el Vaticano porque se sentían “perseguidas” por sus superiores. Detrás de esta ruptura, se encuentra Pablo de Rojas, excomulgado por la iglesia católica en 2019 y fundador de una organización llamada Pía Unión de San Pablo, y el autodenominado sacerdote José Ceacero, un hombre con pasado de barman que ejerce de portavoz de las hermanas.

Y aunque son muchas las especulaciones que se han hecho sobre los motivos que han llevado a las clarisas a abandonar la iglesia católica, parece que el motivo real es una operación inmobiliaria para vender y comprar monasterios.

A pesar de los intentos del arzobispado para conseguir que las monjas entreguen las llaves del convento y zanjar el problema de forma discreta, lo cierto es que las quince clarisas continúan parapetadas en el interior del monasterio acompañadas por el falso obispo y el ya conocido como cura coctelero sin intención alguna de dar marcha atrás.