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Diario de Mallorca

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Eurodrama

Benidorm Fest: incógnitas, dudas y sospechas sobre el jurado profesional y el sistema de voto

El excesivo peso de su voto, pensado en origen para evitar presencias indeseadas como la de Chikilicuatre, ha sido la clave del controvertido triunfo de Chanel y la reacción popular (y política) en forma de gritos de “tongo”, “pucherazo” o “trilerismo”

El jurado profesional del Benidorm Fest.

El controvertido sistema de votación del Benidorm Fest decidido por RTVE, con una trinidad formada por un jurado profesional, uno demoscópico y uno popular, tenía como objetivo aparente eludir viejos troleos como el que, promovido por la productora El Terrat y Andreu Buenafuente en 2008, acabó con la elección del humorista David Fernández como Rodolfo Chikilicuatre; o el que en 2010, y agitado desde la web Forocoches, puso al rapero y exconvicto John Cobra a las mismísimas puertas del festival.

Se trataba, pues, de reducir al mínimo el peso del televoto, no fuera a ser que el pueblo llano volviera a tomarse la cosa a pitorreo o algo peor. Para evitarlo, hizo recaer el peso principal del voto en un jurado profesional, formado por expertos del negocio musical y eurovisivo, y fue ese desmesurado peso, de un 50%, por solo un 25% del jurado demoscópico y un 25% del popular, el que acabó decidiendo el controvertido triunfo en Benidorm de ‘SloMo’, de Chanel, rompiendo los apasionados pronósticos que, a nivel de calle, casi cuestión de Estado, consideraban como absolutas favoritas ‘Ay mamá’, de Rigoberta Bandini, y ‘Terra’, de Tanxugueiras. De la broma ‘freak’ al desencanto militante.

En cualquier caso, apelar a la figura de Chikilicuatre es hacer algo de trampa, porque entre los 13 finalistas del Benidorm Fest (elegidos entre 886 precandidatos) no había ninguna propuesta paródica o indeseada, sino 13 canciones, algunas de ellas excelentes, de toda suerte de estilos: del electropop de Javiera Mena al rap-copla de Rayden, del baladismo new age de Blanca Paloma al retro-disco Varry Brava, del pop feminista de Rigoberta Bandini al europerro de Chanel. Así que, ¿por qué tanto miedo en Benidorm al televoto popular? Su escaso peso, más bien el excesivo del voto del jurado profesional, ha sido una las principales razones de la iracunda indignación que, en redes y la vida en general, ha llevado a hablar de “tongazo”, “pucherazo” y “trilerismo” a la hora de elegir una propuesta solvente pero de laboratorio como la de Chanel, descartando a dos formidables iconos de una cierta revolución de las mujeres como Rigoberta y las Tanxu. Denunciando, en suma, que la decisión de la victoria final de Chanel ya estaría marcada, o casi, desde antes de la primera semifinal del miércoles y que el resto del tinglado fue un descorazonador eurodrama para un público que creyó, en vano, que otra España, otra canción, era posible.

La cosa no ha salido bien

El hecho de que el jurado profesional haya entrado en el pantanoso terreno de la política, con preguntas parlamentarias sobre su modo de elección, o la asunción por parte de RTVE de la necesidad de cambios en futuras ediciones del Benidorm Fest, certifican que la cosa, pese a la supuesta buena voluntad inicial, no ha acabado bien. Desde la primera noche se vio claro que el jurado profesional, formado por los expertos Natalia Calderón (cantante, actriz y coach vocal), Miryam Benedited (coreógrafa), Estefanía García (coordinadora de la Orquesta y Coro de RTVE), Marvin Dietmann (escenógrafo) y Felix Bergsson (jefe de la delegación de Islandia en Eurovisión), iba a ser decisivo. De buenas a primeras rompieron la baraja y dejaron fuera de la final a las grandes favoritas, Tanxugueiras, que hubieron de ser rescatadas por el televoto; y, al mismo tiempo, propulsaron a un liderato sideral a Chanel, para sorpresa popular, pues poco o nada sabía de la joven artista catalana de origen cubano.

Esos sospechosos 21 puntos

En la segunda semifinal no hubo sorpresas, porque el jurado profesional otorgó su máximo de votos, aquí sí, a la otra favorita, Rigoberta Bandini, lo mismo que haría el televoto. Solo quedaban tres posibles ganadoras para la final: Chanel, Rigoberta Bandini y Tanxugueiras. El formidable éxito del trío gallego en las dos disciplinas del voto popular de su semifinal hacía presagiar que en la final se llevarían los 60 puntos en juego, lo cual las volvía a meter en la partida. Pero el jurado profesional, al igual que la primera noche, les volvió a dar la espalda: quintas clasificadas, con solo 30 puntos, 21 puntos menos que Chanel, absoluta niña de sus ojos. Y esos 21 puntos son, para los siempre activos amigos de la conspiranoia, la clave de todo. Expliquemos la trama del supuesto complot: en el peor de los casos, y dados los precedentes de las semifinales, Chanel quedaría tercera en el total de las dos disciplinas del voto popular, con lo cual sumaría 40 puntos, esto es, 20 puntos menos de las Tanxu. El hecho de que el jurado ‘pro’ las separara ya de entrada por 21 puntos daba la victoria a Chanel, pasara lo que pasara después. Ojos entrecerrados de sospecha. ¿Estará pasando aquí algo raro?

¿Y Rigoberta Bandini? Su derrota la firmó el voto del jurado demoscópico, esa opaca entidad formada por 350 personas elegidas por RTVE a modo de representación de la sociedad española, que en la segunda semifinal ya la relegó a la segunda posición por detrás de, hum, Gonzalo Hermida. En la final, ese mismo jurado la dejó en tercer lugar por detrás de las Tanxu y de Chanel, y dado que parecía claro que el televoto era territorio de las gallegas, quedaba claro que la suerte estaba echada.

El número total de votos

Otra duda queda flotando en el ambiente: ¿cuántos votos de la llamada o del (vetusto) SMS recibieron Tanxugueiras, Chanel y Rigoberta? Da igual que la diferencia entre ellas fuera de decenas, centenares o millares, porque al final todo se reducía a otorgar 30 puntos al primero, 25 al segundo y 20 al tercero. En ese sentido, el valor real de un voto popular se reducía a lo infinitesimal en comparación con el de cada uno de los cinco expertos del jurado profesional; su peso en oro. En este caso, el billete dorado a Turín y a Eurovisión-2022.

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