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Crónica de entrevista

Rocío Carrasco y "el principio de una vida sin miedo"

"Vamos a solicitar que se reabra el caso. Estoy esperanzada en que la justicia me acompañe", afirmó en su segunda entrevista en Telecinco la hija de Rocío Jurado, más "serena y liberada"

Rocío Carrasco, durante la entrevista en Telecinco.

Rocío Carrasco, durante la entrevista en Telecinco.

Hace 75 días, el 21 de marzo del 2021, Rocío Carrasco dejaba a la audiencia de Telecinco en estado de ‘shock’ al revelar que había intentado suicidarse tras haber sufrido, según su testimonio, abusos psicológicos y físicos durante 25 años a manos de su expareja, Antonio David Flores. Era el impactante episodio cero de la docuserie ‘Rocío, contar la verdad para seguir viva’, primero de los 13 en los que la hija de Rocío Jurado y Pedro Carrasco ha ido desgranando, con doloroso detallismo, el infierno de los malos tratos; una colosal detonación cuya onda expansiva ha reabierto el debate social de la violencia machista en España en un momento especialmente grave, pues solo en mayo de este año se ha registrado el asesinato de siete mujeres. Este miércoles, justo una semana después de la emisión del último episodio, Rocío Carrasco volvió a los estudios de Telecinco para hacer balance de la docuserie en una larga entrevista en directo conducida por Carlota Corredera. Una Rocío más serena, seguramente aliviada tras su severo ejercicio de catarsis emocional, y, sobre todo, “esperanzada de que la justicia me pueda acompañar”.

Porque al final se ha tratado de eso: de que la docuserie sea una herramienta útil para para la reapertura del caso de supuesto acoso y maltrato psicológico a los que el exguardia civil habría sometido durante años a Rocío Carrasco, y que en noviembre de 2018 la Audiencia Provincial de Madrid archivó al no apreciar indicios de delito ni quedar acreditada la existencia de lesiones. “Vamos a solicitar que se reabra el caso, con todos los testimonios que han salido ahora [en la serie] y otros que no expliqué en su momento porque pensaba que no valían. Quiero que se me dé la oportunidad de que se me oiga en sala judicial”, afirmó, taxativa, la hija de La Más Grande, en una noche de alto voltaje emocional, por la que volvieron a aflorar los pavorosos fantasmas del pasado (los malos tratos, la no-relación, seguramente irreversible, con sus hijos Rocío y David, los desencuentros con su familia materna), pero también ciertos ilusionantes brotes verdes: “Me siento en paz conmigo misma, en gran medida liberada, me siento escuchada, y creída por la gente. Es el principio de una nueva vida sin miedo”, aseguró con algo de brillo en los ojos.

Que tiemblen los Mohedano

Y por esa nueva vida pasa el que fue, sin duda, el gran golpe de efecto de la velada: el anuncio, y que se echen a temblar los Mohedano, grandes antagonistas de Rocío en este atroz y mezquino drama, de una nueva docuserie en Telecinco, prevista para otoño, en la que la ‘celebrity’ y expresentadora abordará sin ambages todos los problemas que ha tenido con su familia materna (Amador y Gloria Mohedano, Rosa Benito y José Antonio Rodríguez), así como con José Ortega Cano y sus hermanos Gloria Camila y José Fernando. Por un momento, flotó una incómoda sensación, como si el dramático relato de violencia machista de ‘Rocío, contar la verdad para seguir viva’ derivara en un oportunista ‘exploit’ sobre miserias familiares con el inequívoco sello de la casa Mediaset, pero la sombra se desvaneció con la intervención, providencial, de la periodista y doctora en Comunicación Ana Bernal-Triviño: “La violencia mediática de Antonio David hacia Rocío no habría sido posible sin la violencia mediática de los Mohedano”. Punto final.

Momentos eurovisivos

La esperada entrevista a Rocío Carrasco, segunda en directo tras la que ofreció en los mismos estudios el pasado 21 de abril, ocupó largas horas de la programación de Telecinco, pues se inició a las 22.00 horas y terminó superadas las 2.30 horas. Más de cuatro horas y media de entrevista que mantuvo el irrenunciable sentido del ‘show’ de la cadena de Mediaset, aunque seguramente más comedido que en anteriores ocasiones. Rocío llegó a los estudios de Fuencarral en un Ford Mondeo gris oscuro mientras en una azotea Gjon’s Tears, representante suizo en Eurovisión, interpretaba en directo el superhimno ‘Tout l’univers’. Ahí no quedó la cosa, pues Rocío, vestida con un traje chaqueta estampado con pequeños corazones negros y una blusa fucsia, elegante, con el paso seguro, entró en el estudio mientras sonaba una voluntariosa, pero sin garra, versión del clásico ‘Como una ola’ a cargo de Blas Cantó. La insólita noche eurovisiva se completó con la entrada en directo, a través de Zoom, de Barbara Pravi, representante francesa con la gran ‘Voilà’, otro de los himnos que han acabado siendo banda sonora indivisible de la docuserie.

Más allá del insuperable golpe de efecto del anuncio de la nueva docuserie sobre los Mohedano, que promete emociones telúricas, el momento de mayor impacto de la entrevista no provino de la propia Rocío, que poco más podía ya aportar al irreparable desgarro vital de los 13 episodios previos, sino de Marieta, una amiga suya del colegio que conectó con el programa para relatar su devastadora situación personal a causa de los malos tratos. "Sé que no volveremos a ser las mismas pero, ante todo, Rocío, muchísimas gracias. Has abierto el armario más doloroso: el de la vergüenza y la culpa”, relató Marieta desde un punto inconcreto "del bosque", alejada de todo y de todos, en un testimonio que rompía el corazón. Hubo tiempo también para la intervención, a través de un vídeo grabado, de políticas como Irene Montero o Irene Lastra, o de personajes públicos como Lara Dibildos, Carme Chaparro, Lucía Etxebarria e Itziar Castro, agradeciendo su valentía y destacando la ayuda que su testimonio suponía para tantas mujeres maltratadas.

La docuserie sobre los Mohedano promete alcanzar hitos de la podredumbre familiar como ‘Succession’, pues la rama materna de la familia se ha marcado claramente a favor de Antonio David Flores; y parece que hay extrañas movidas derivadas de la herencia de Rocío Jurado. La entrevista se hizo eco de la misa y homenaje que tuvieron en lugar en Chipiona el domingo, en recuerdo de los 15 años de la muerte de La Jurado, a la que acudieron tanto los Mohedano como Ortega Cano y Rocío Flores, pero no Rociíto. Ahí, justo en un momento en que aparecía su hija en pantalla, Rocío Carrasco pareció derrumbarse. “Muy a mi pesar, y por desgracia, veo a mi hija y me transmite que es la misma persona que era el 27 de julio del 2012", aseguró en relación al día en que Rocío Flores agredió a su madre en su casa de la urbanización Valdelagua, a las afueras de Madrid, y que fue el detonante de que nunca más se volvieran a hablar. "Procuro no ver las intervenciones de mi hija porque no me hace bien. No me aportan tranquilidad", declaró, visiblemente afectada.

Esos brotes verdes

Pero los brotes verdes, como decíamos antes, están ahí. Y al día siguiente del homenaje a La Jurado, su hija Rocío daba un “paso impensable” y, tras 15 años sin visitar Chipiona, superó sus traumas personales y visitó el cementerio para dejar unas flores blancas en la tumba de su madre en compañía de sus primas. “No era capaz, estaba bloqueada. Mi mente estaba paralizada, no podía enfrentarse a eso”, afirmó Rocío, que aseguró sentirse ya preparada, al menos en principio, para volver a trabajar tras años de paralizante 'shock' a causa de los malos tratos. “El único responsable de mi situación emocional es y ha sido Antonio David Flores”, espetó en un momento dado Rocío, en la que quizá fuera la única mención a su exmarido con su nombre y apellidos en toda la serie y derivados. Ese “ser”, ese “innombrable”, como le ha ido llamado repetidamente.

“Estoy muy orgullosa de ti”, le dijo Ana Bernal-Triviño como colofón a la entrevsita. Era una opinión personal, pero se percibió como un sentir general hacia un gesto, el de Rocío Carrasco, de valentía extrema y de valor social irrepetible.

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