Aún no se ha emitido y ya estoy que me subo por las paredes. Es más, aún no se ha grabado y ya me salen espumarajos por la boca. No puedo con estas cosas. Hablo del posible concurso que prepara Cuatro sin salirse un milímetro de la línea de Cuatro, es decir, de Mediaset, es decir, de la cabeza de Paolo Vasile. El programa, una especie de Supervivientes pero con comida y bebida, se llamará Adán y Eva, adaptación del mismo formato de la cadena holandesa RTLXL, sí, sí, por lo visto hay cadenas de televisión en el mundo que se llaman así. En Holanda se emite como Adam looking for Eve, es decir, chico busca chica, pero en una isla tropical, seguro que no tan idílica como la pintan porque será la isla que todas las productoras alquilan en el Caribe, de forma que será un asco andar por allí porque en cuanto te descuides, a poco que escarbes en la arena, te puedes topar con un mojón de Amador Mohedano o, que el señor nos coja comidos, de Aran Aznar, la señora de cara plastificada -el viernes de la semana pasada di un salto, y no es exageración, cuando el realizador de Sálvame de Luxe pinchó un plano antes de la publicidad con el cebo de esta señora mirando a cámara, joder, eso no se hace, se me pusieron los pelos mirando a la Meca-. Esas islas caribeñas donde graban programas de este jaez son un supermercado de la cochinería. Es como los himba de Namibia, que un día sí vivían de verdad a espaldas de todo, pero sólo hasta que llegó el turismo, y la tele los convirtió en protagonistas de programas como Perdidos en la tribu, que también vimos en Cuatro. Desde entonces sí van en taparrabos, las mujeres sí siguen protegiendo su piel de las quemaduras del sol con una mezcla de manteca animal y tierra roja, y siguen adornándose con abalorios pintureros, pero ya saben actuar ante las cámaras, y de ser un pueblo al margen del mundo, ahora celebran la llegada de estos equipos porque saben lo que tienen que hacer, y así lo hacen.

Convivencia en bolas

La novedad de Adán y Eva, volviendo al principio, es que será uno más de convivencia pero en bolas. Es decir, una vez que le has visto el potorro al personal, se acabó el interés. Pero enseguida salta Manuel Villanueva, el de contenidos de Mediaset, diciendo que nadie se alarme, que sí, que los buscadores de pareja irán en bolas -hay un teléfono en Cuatro para presentarse a la selección-, pero no habrá planos explícitos de desnudos. O sea, "que se va a tratar con mucho mimo", es decir, ponen en cueros a los concursantes pero no les veremos la manguera. ¿Y entonces qué aliciente tiene esa mierda de programa, señor Villanueva? No me venga con cuentos. Tiran la piedra del morbo y luego retiran la mano como monjitas pudendas. No me cabe en la cabeza tanto cinismo. Ver el culo sí. Ver la flor no. Por eso digo que me como los dedos de la rabia. Y aún es sólo un proyecto. Igual me pasa al enterarme de lo que ya es algo más que un proyecto porque quizá pronto lo veamos en emisión. Y sin salir de Telecinco. Saber que la cosa la presenta Emma García, la señora de las mujeres y hombres y lo que sea que sacan allí, no es buena señal. Que se llame Ex, ¿qué harías por tus hijos?, tampoco. Y que tenga a diez parejas en una convivencia, parejas que ya son ex, claro, luchando por conseguir 100.000 euros para "el futuro de sus hijos", peor aún. Por si faltara algo en este urticante espacio habrá plató y habrá público y habrá familiares, y amigos, o las parejas actuales, para defender y comentar las actuaciones de sus "seres queridos". ¿Irán en bolas, señor Villanueva, incluida Emma García, en un frenesí de adanes y evas? Estos pazguatos que provocan al público de una determinada moralidad pero enseguida se arrogan el papel de protegerlo para "no herir sensibilidades" son lo peor.

San Pablo Iglesias

Pero si hasta Verónica Sánchez, aquella chiquilla modosita de Los Serrano, se arrancó esta semana la camiseta, le metió un dedo en la boca al maduro pibito Miguel Ángel Muñoz, que sin pensarlo dos líneas de guión se arrancó la suya, y los dos enseñaron las tetas y sus cosas como los reyes del mambo retozando sobre la camilla de la clínica que regenta el bigardo en Sin identidad. Se hicieron un Adán y Eva a medio gas, porque eso de dejarse el vaquero puesto es un incordio, pero oiga, Sin identidad no es una serie X. Por cierto, de seguir con la canonización de Pablo Iglesias sólo les queda mostrarlo de perfil, de espaldas y por delante, pero con el grifo al aire, sin hoja de parra ni cristo que te fundó, que el hombre es ateo y no cree más que en Carlitos Marx. Lo digo porque a Jesús Cintora, Las mañanas de Cuatro, que le pisa los talones al carlanco Antonio García Ferreras, sólo le queda pedirle la mano para subir la audiencia. Esta semana ha dado un paso más en la subida al altar invitando al mozo revolucionario y al papá del coletas, que entró en directo para contarnos ternuras de cuando el demonio sólo era un diablillo. Javier Iglesias le pidió a su hijo, al héroe, un nieto, coño, Pablo, a ver cuándo te haces un Adán y Eva con Tania Sánchez, la de IU, que se os va a pegar el arroz. No lo dijo así, pero mi cabeza se pone a hervir en cuanto subimos el nivel intelectual. Quiso saber para cuándo un nieto, sin más, a lo que el bicho izquierdoso contestó que aún falta mucho, que no está preparado. ¿Va Las mañanas de Cuatro a un Sálvame político? Va. Completaron la hagiografía catódica acompañando al nuevo guía espiritual en su primer viaje, en exclusiva, a Bruselas, y lo vimos subir a un avión low cost, viajar en coche de colega, y buscar piso para alquilar en zona sin glamur. Revolucionario, que eres un revolucionario. ¿Cuánto te va a durar, es sólo una pose?, quiso saber Cintora, que babea con la nueva Belén Esteban rompe audiencias. Y el oráculo habló. No me juzguen por lo que digo sino por lo que hago. Canalla, ladrón, así se habla. Venga, déjate de monsergas y vamos al grano. Bájate el calzón, Adán, melenas, ensáñanos tu alma, que somos tus evas.

La guinda

Soberbio ´Cuéntame´

En esta temporada hubo capítulos que parecían esquivar la realidad política de los años en los que sucedía la acción, pero Cuéntame, que el jueves despidió su 15 temporada, sigue con una vitalidad asombrosa. El último capítulo, con el viaje de los Alcántara a Tánger en busca de Toni, fue, sin más, soberbio. Soberbios Imanol Arias y Ana Duato, que manejan sus personajes como un guante de látex. Gran equipo. Enhorabuena.