Por dios, que fulminen a Jaime Peñafiel, y si no, porque puede parecer duro, y supongo que inconstitucional, que hubieran hecho un liote y que el extravagante Hermano Líder se lo hubiera llevado como otro fardo de su jaima. La jaima de Muammar el Gaddafi. Jaime para acá, jaima para allá. Primero, vamos con el Peña. Ya está liado con la niña mayor de Don Juan Carlos. Entiéndase, digo liado a gorrazos de paleto con la infanta Elena porque haga lo que haga le enfurece. En realidad, al talibán obsoleto le cabrea no diseñar los pasos del Rey. El miércoles entró en directo al mercadillo de las tardes de Tele 5 sentado en un sillón de su casa, que los reyes seniles del periodismo añejo no mueven el culo así como así para contestar las idioteces, envenenadas sin saberlo, de la maripili Lucía Riaño. Que si Jaime de Marichalar tiene derecho a rehacer su vida, le preguntó a raíz de las imágenes en las que se ve al hombre cenando con una mujer en Nueva York, que puede ser, digo yo, su prima, su hermana, una amiga, o su novia. Pues claro que puede. Hay que ser gilipollas, guapa. Por una tarde han dejado en paz a Elena, a la que también rodean con eso del amigo oficial, aunque en realidad cada vez están más cerca del rabo, del rabo del caballo del entrenador de hípica de la infanta. En fin, un asco. Ni Constitución ni leches, que los fulminen.

Arturo, que hables, puñeta, con perdón. Es Concha García Campoy dirigiéndose a Arturo González al hilo del calor del debate sobre el cierre de clínicas abortivas en Madrid y Barcelona, ola por supuestos abortos ilegales que ha resucitado a la vieja guardia de las sacristías. Punto uno, dice Arturo. No empecéis con los puntos, salta Concha, que me matáis. Me quedo con las ganas de saber la sucesión lógica, punto dos, punto tres, y así hasta, iluso de mí, el punto final, ese que debiera de una puta vez cortar de raíz la inseguridad jurídica si José Luis Rodríguez Zapatero, miedoso, hubiera dado luz verde para zanjar el asunto con la ley de plazos. A ninguna mujer le arrancan el embarazo si no quiere, y nadie mejor que ella para saber si ha de pasar por ese trance, pero con la ley a favor. ¿Y el Hermano Líder? Qué lástima que ya no lo tengamos tirado en cualquier césped de este país. Gaddafi tiene la cualidad de los fantasmas. Se habla de ellos pero casi nadie los ve. Oculto en sus túnicas de monje, detrás de sus gafas oscuras, es como una aparición de la que nos llega el eco de los contratos millonarios, todo a lo grande, su guardia de vírgenes, su ejército edecán, los que cocinan, los que llevan las maletas, los que le desarbolan los pelos hirsutos de su barba, los que vigilan sus desplazamientos, los que limpian sus coches, los de la jaima, sobre todo los de la jaima.

Cuánto daría por mirar en su interior por una raja. Pregunta. ¿La jaima del Hermano Líder es amplia o tipo pisito de soltero, porque para dos días que voy a estar en Madrid no voy a montar la jaima de diario? ¿Cenaría el conocido como líder libio con José María Aznar y su incomparable Ana Botella en la jaima, allí, todos revueltos en ese pisito beduino, con la mesa rozando la cama aún revuelta, o la jaima tiene cuarto, comedor, cocina y aliviadero biológico? Una putada, gran putada, que los hábiles roba planos de Aquí hay tomate, hasta la fecha, no hayan entrado en el pisito de Gadafi como corresponde a un programa de investigación para responder a la pregunta que nos corroe. ¿Hay tomate en la jaima? Uy, no creo, la estirada Ana Botella es más de ji, ji, ja, ja, sin pasar a mayores. Lo que me deja mosca es por qué a Josemari se le baja el bigote con un menda execrable como Fidel Castro y se le pone burro con Muammar. Qué tendrá Muammar que no tenga el Hermano Líder cubano. ¿Hay dictadores y dictadores? Yo, como Jorge Javier Vázquez, no digo nada. Que investiguen otros. En el programa del jueves, ya que no pudieron investigar el gazpacho del beduino, anunciaron que de una vez por todas lo habían hecho en un campo que tiene al país soliviantado. Después del euro de propina tras el café y el conejo de Pedro Solbes es lo que más interesa. Por supuesto hablo del paquete de Darek, el novio de la beduina Ana Obregón. ¿Cuánto le mide el asunto al chico, preguntó solemne Carmen Alcaide? Nuestro equipo, dijo, se ha puesto manos a la obra analizando múltiples parámetros y, por qué no, midiendo a ojo de buen cubero el bulto en fotos y vídeos. Resumo la ardua investigación. Que nadie se alarme. Tranquilidad. No pasa de 19cm. Bah. El conejo de Solbes mide más.

Pero menos que las tetas de María Patiño. La cosa con ella, según el deseo de Miguel Bosé en el especial que le dedicó La 1, se queda ahí, en ver sus pezones en las portadas de las revistas. El conejo de la Patiño, por ahora, no está en el candelabro, como el de don Pedro. Aún así, Jaime Cantizano, otro al que habría que echar a uno de los muchos fogones que visita Pilar García en esa gran cocina humeante en que han convertido España directo, quiere saber no sólo la opinión de la Patiño sobre el comentario del cantante sino, y esto son palabras mayores, la opinión de sus pechos. ¿Cómo? ¿La opinión de sus pechos? Sólo faltaba que además de aguantarla a ella hablaran sus tetas. La única ventaja, para la señora, es que ella podría seguir con los anuncios de sartenes y sus tetas ampliar el negocio con, por ejemplo, anuncios inmobiliarios. No me pregunten qué relación puede haber, sólo doy ideas. Las de Pedro Solbes no las entiendo, pero no porque sean raras ni porque uno no esté en la estratosfera económica del ministro, que no lo está, es que don Pedro, entre que tiene la boquita pequeña, que no mueve los labios, y que habla como si arrastrara, silencioso, cascajo, pues que no me entero. Así que lo del conejo y la propina lo considero como lo que es, una bobada, aunque Ángel Acebes y sus aprendices crean que son las tetas de la Patiño y se engolfen con ella. Nicolas Sarkozy lo tiene claro, en cuanto tiene lío mediático se agarra al primer conejo que pilla, claro que el de Carla Bruni no es como el de Solbes.

cipriano.torres@hotmail.com