El sofrito es un condimento habitual en los guisos y aunque es cierto que hay un conjunto de ingredientes más comunes o clásicos, como se suele decir, cada maestrillo tiene su librillo.

Eso sí, la cebolla, el ajo y el aceite de oliva virgen son los tres protagonistas en casi cualquier versión de sofrito pero además cada uno puede añadir más ingredientes. Es importante planear qué objetivos queremos lograr antes de hacerlo. Dependiendo del tipo de guiso, optaremos por un sabor u otro. En este sentido, conviene mencionar que la función principal del sofrito es potenciar el sabor del plato principal, no restarlo o esconderlo.

Ciñéndonos a un modelo más clásico, el tomate suele ser el mejor compañero. Si éste es el caso, lo añadiremos, triturado o cortado en trozos pequeños, en último lugar. El agua que contiene obstaculizaría la preparación del resto del sofrito si se hace antes. Además, si no conseguimos un tomate de temporada, se le puede añadir un poco de azúcar para reducir la acidez.

Picar o triturar los ingredientes es otro punto clave, los trozos deben ser finos, para facilitar su elaboración.

El aceite de oliva es obligatorio, cada uno decidirá la cantidad pero no hay que olvidar que quedarse corto no es una buena idea. Si el aceite no es suficiente, los alimentos quedarán quemados o tostados y, al mismo tiempo, poco hechos. A medida que se vaya calentando el sofrito, hay que mezclar y remover los ingredientes cada poco para que se cocinen correctamente.

En este caso, el orden de los factores sí altera el producto, cuando se prepara un sofrito no se añaden todos los ingredientes al mismo tiempo. Cuando el aceite ya está caliente, ponemos la cebolla y cuando ya esté transparente, echaremos el ajo, ya sea triturado, picado, en láminas o entero.

Los pimientos o los champiñones son otros ingredientes que se podrías añadir a tu sofrito. En el caso de los primeros, se debe valorar y calcular qué buscamos, debido a que su sabor podría condicionar o estropear el guiso. Los champiñones precisan de un tratamiento parecido al del tomate.