Es muy común que se quemen las cosas cuando cocinamos, sobre todo si estamos aprendiendo. También puede ocurrir que se te pasa el tiempo de cocción o que estás pendiente de otras cosas como los niños, la televisión, el móvil o la limpieza. Sea como sea, da mucha rabia pasarse toda la mañana cocinando y de repente... Te das cuenta de que se te ha quemado el plato que te ibas a comer al medio día. (Prueba esta receta para hacer una pizza sin horno y que quede deliciosa)

Si es el caso de unas lentejas, tenemos varias soluciones, así que no entres en pánico. Arreglar este desastre es mucho más fácil de lo que parece y aunque evidentemente no será el mejor guiso que sirvas en tu mesa, aún es posible salvarlas, siguiendo estos trucos:

No remuevas las lentejas

Si ya huele a chamusquina no es necesario que metas la cuchara para comprobar si efectivamente se han agarrado al fondo de la cazuela. No caigas en la tentación y así evitarás males mayores.

Cambia de olla

Pasa el guiso a una cazuela nueva, añade un poco de sal y agua y vuelve a cocer durante unos minutos.

Echa mano de la lechuga

Tras unos minutos añade un poco más de agua y unas hojas de lechuga y deja cocer cinco minutos más. Así se neutralizará el sabor a quemado.

Aceite de oliva

Cuando las sirvas riega cada plato con un chorrito de aceite de oliva.

Si las lentejas estaban muy quemadas cuando te has dado cuenta en vez de unos trozos de lechuga es más recomendable meter unos trozos de patatas peladas, ya que estas absorberán mejor el sabor a quemado. Después retíralas y tíralas a la basura.