Suscríbete Diario de Mallorca

Diario de Mallorca

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Entrevista

Greta Gerwig: "Debemos dejar de comportarnos como si fuéramos inmortales"

Antes de convertirse en una de las directoras más importantes del cine estadounidense gracias a ‘Lady Bird’ y ‘Mujercitas’, ofreció un buen número de interpretaciones mayúsculas al frente de ficciones como ‘Greenberg’ y ‘Frances Ha’

Greta Gerwig, actriz y directora de cine.

Antes de convertirse en una de las directoras más importantes del cine estadounidense gracias a ‘Lady Bird’ y ‘Mujercitas’, ofreció un buen número de interpretaciones mayúsculas al frente de ficciones como ‘Greenberg’ y ‘Frances Ha’, ambas firmadas por Noah Baumbach. Su nueva película como actriz, ‘Ruido de fondo’, supone la cuarta colaboración cinematográfica entre ambos, pareja sentimental desde hace 11 años -la quinta es ‘Barbie’, la esperada comedia sobre la muñeca de Mattel que ambos han coescrito y ella ha dirigido-, y una adaptación sorprendentemente fiel de la novela homónima que Don DeLillo publicó en 1985. En ella, Gerwig encarna a Babette, madre de familia numerosa que trata de protegerse de su espectacular miedo a la muerte ingiriendo en secreto una droga experimental. 

En los últimos seis años usted ha permanecido centrada en la dirección de películas. ¿Por qué decidió volver a ponerse frente a la cámara a bordo de ‘Ruido de fondo’?

Cuando Noah [Baumbach] empezó a trabajar en la película nos encontrábamos encerrados en nuestro apartamento de Manhattan, en pleno confinamiento. Y cuando me preguntó, “¿quién debería encarnar a Babette?”, yo le contesté de inmediato: “Yo”. En primer lugar, porque por entonces estaba muy asustada, temía que el mundo fuera a acabarse, y quería ágarrarme a una última oportunidad de actuar. Pero también porque, a decir verdad, inicialmente no me tomé el asunto muy en serio; dadas las circunstancias, era muy poco probable que la película acabara haciéndose realidad. En todo caso, sentí que yo tenía una idea muy clara de la personalidad y el aspecto que el personaje debería tener.

¿Cuál era esa idea?

‘Ruido de fondo’ es una comedia negra, y juega con muchos de los arquetipos que marcaron las películas de los años 80 en géneros como el cine de catástrofes o la ciencia-ficción. Y yo, en concreto, pensé en personajes como los que encarnaron Teri Garr en ‘Encuentros en la Tercera Fase’ o Dee Wallace en ‘E.T. El extraterrestre’, madres que inspiran tranquilidad y confianza pero que, muy probablemente, detrás de esa fachadsa permanecen en guerra con varios demonios internos. Babette también tiene esa misma fachada pero, en su caso, es extremadamente frágil. 

¿Echaba de menos actuar?

Por supuesto. Le tengo mucho cariño a la interpretación. Yo siempre he sabido que quería dedicarme a escribir historias pero, cuando tienes 15 o 16 años, lo que escribes suele ser basura. Empecé a actuar con la intención de meter un pie en el mundo del cine; no era capaz de escribir como Tennessee Williams, pero sí de memorizar textos y recitarlos con cierta intención. Lo cierto es que me enamoré de aquello, y del sentido de comunidad que se creaba en los rodajes. Y ese sentimiento me sigue embriagando cada vez que interpreto.

¿Siente que su experiencia como directora ha transformado su actitud a la hora de actuar?

Creo que me ha hecho valorar ambas profesiones aún más de lo que ya lo hacía, pero sobre todo me ha ayudado a admirar mucho más a los intérpretes. Actuar es mucho, mucho más complicado de lo que se cree. En este momento de mi carrera lo que más felicidad me provoca es estar en un rodaje, sentada en el suelo al lado de la cámara, contemplando a un grupo de actores increíbles que interpretan para mí. Me sigue dejando boquiabierta.

Uno de los aspectos más sorprendentes de ‘Ruido de fondo’ es su fidelidad a la novela original de Don DeLillo, que durante décadas fue considerada como inadaptable al cine...

Leí el libro de DeLillo por primera vez con 19 años, en 2002. Acababan de ocurrir los atentados del 11-S, y el miedo a la muerte se respiraba en el ambiente. Todavía lo conservo, está lleno de subrayados, y en los márgenes de algunas páginas apunté cosas como : “¡Guau!”. Noah y yo compartimos devoción por esa novela. Y también compartimos amor por el cine de diálogos precisos. Cuando dirigimos, tanto a él como a mí nos gusta que los actores cumplan a rajatabla con lo que está escrito en el guion. Nos fascinan las películas de ciertos cineastas de la primera mitad del siglo XX como Preston Sturges, o Howard Hawks, o Ernst Lubitsch, basado en la palabra. Y supongo que los directores siempre imitamos aquello que amamos.

‘Ruido de fondo’ es una película sobre, entre otras cosas, una nube tóxica que acecha a la población como un virus; y fue rodada durante la pandemia, frente a la amenaza del coronavirus. Los paralelismos son obvios.  

Sí, y a causa de ello se dieron situaciones francamente surrealistas durante el rodaje. En algunas escenas nuestros personajes llevan máscaras protectoras, y entre toma y toma nosotros también teníamos que llevar otro tipo de protección, así que el ayudante de dirección a menudo nos decía: “Chicos, quitaos la mascarilla de 2021 y poneos la de 1985”. Fue realmente extraño.

¿Comparte el miedo a la muerte que aquejan los protagonistas de la película?

Sí, y traté de explorarlo para hacer la película. Hay libros verdaderamente maravillosos que se han escrito sobre la muerte, como ‘Ser mortal’, de Atul Gawande, y ‘Recuerda que vas a morir. Vive’, de Paul Kalanithi. Yo llevaba tiempo queriendo leerlos, pero no me había atrevido. Enfrentarme finalmente a ellos me permitió involucarme en mi personaje a nivel emocional. Y me hizo darme cuenta de que debía cambiar muchas de mis actitudes vitales. Y creo que nos pasa a casi todos. Debemos dejar de comportarnos como si fuéramos inmortales. Porque la vida es muy corta, y no la estamos aprovechando.

Hay quien dice que hacer películas es una forma de desafiar a la muerte, de vivir para siempre. ¿Qué opina usted?

Pienso en ello cada vez que vemos películas antiguas, y me doy cuenta de que todas esas personas que se pasean por la pantalla, y que en ocasiones derrochan tanta vitalidad, en realidad están muertas. Nunca lo había pensado acerca de mí misma y de mis propias películas pero, a partir de ahora, me temo que ese pensamiento me va a perturbar durante el resto de mi vida.

Compartir el artículo

stats